¿Hasta qué punto la imaginación puede servirnos para evitar los problemas terrenales que nos acucian?
A veces me olvido de lo que soy. A veces, me imagino como ese personaje tan audaz el cual acaba de evadir a tres guardias grácilmente, y se dirige a una salida, una puerta hacia un nuevo día lleno de aventuras, sueños cumplidos y belleza esotérica materializada.
Otras veces, me olvido de olvidarme. Me doy cuenta de que tan sólo soy una persona más en una vasta llanura. Que las montañas, las posiciones elevadas que tanto ansío, ya están ocupadas. Y no puedes sentir el viento encerrado entre las paredes de carne que forman los que, como tú, se encuentran perdidos, buscando un lugar donde respirar fuera de la asfixiante multitud.
Puede no ser rentable. Puede que dejar tu cuerpo material inerte y dejar volar la imaginación sea condenarte a nunca avanzar. Pero, ¿qué más puedes hacer si lo que buscas no es destacar como alguien que se alzó por encima de los demás sino como alguien que, junto a ellos, alcanzó el nivel de los que se hallan en las alturas?
Quizá debiera alzarme. Quizá debiera dejar atrás a todas aquellas personas que, durante mi vida, me han mostrado aprecio. Quizá debiera pisotearlas, para convertirme en el sueño de alguien como yo...
Me conformaré con soñar. Soñar con un futuro, sin alejarme demasiado de mi cuerpo para poder alcanzarlo poco a poco, paso a paso.
Algún día.
Mis sueños no poseen un valor. Lo que mis sueños poseen es la esencia de mi voluntad. El don que otorgo al mundo, sin razones ni vergüenza. Ponerle precio a un sentimiento, a un sueño, significaría estar dispuesto a venderlo, a perderlo.
"Vive como si cada día fuera el último día de tu vida", y no lo olvides: tus sueños también forman parte de ella.
9 nov 2014
Realidad
Aunque pensemos que la realidad es inmutable, todo muro sufre de tener un punto débil. Un lugar en el cual, si golpeas correctamente, lo puedes lograr derribar. A parte, la realidad es un muro pequeño y quebradizo. Poco a poco nosotros mismos lo vamos creando con lo que aprendemos, empezando desde una base sólida la cual hemos edificado en nuestra niñez y no depende sólo de nosotros sino también de quienes nos enseñaban.
Pero, ¿qué pasa si nos damos cuenta de que aquello que creíamos cierto, aquello que nos ayudó a construir nuestra realidad hasta el punto que ahora alcanza, aquello que nos soportó todo este tiempo, resulta ser falso?
Vuelta a nacer.
Pero, ¿qué pasa si nos damos cuenta de que aquello que creíamos cierto, aquello que nos ayudó a construir nuestra realidad hasta el punto que ahora alcanza, aquello que nos soportó todo este tiempo, resulta ser falso?
Vuelta a nacer.
30 sept 2014
La vida es sueño
Cargamos a nuestras espaldas los sueños de todos aquellos que ahora han sido olvidados. Cargamos con sus ideales, y estamos condenados a repetir sus pensamientos.
Nadie es único, y al mismo tiempo nadie es igual que otro.
¿Esperas llegar a algo en la vida? Todos lo esperan. ¿Por qué irías a hacerlo tú? ¿Qué te diferencia de quienes no lo lograrán? ¿Tienes una respuesta?
Mentira.
Cada paso que das es un paso en falso que puede volverse en tu contra, pero no temas. No es algo por lo que debas preocuparte, ya que es inevitable.
Observa.
¿Qué ves? ¿Ves un futuro feliz, rodeado de las cosas que siempre has querido tener? ¿Ves un presente mediocre, o un pasado paupérrimo?
Siente.
Nada es más importante que seguir avanzando; para morir todos tenemos tiempo mientras que para vivir se nos acaba.
Allí donde vayas, sea lo que sea que pienses, no te olvides a ti mismo y no permitas que nadie borre de su mente la imagen de aquel hombre que logró ser distinto a los demás y hacer realidad sus sueños.
"Que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son" -Calderón de la Barca.
18 sept 2014
Feliz cumpleaños
Vacío. El lugar estaba vacío excepto por dos almas, una de ellas aclarando copas tras la barra y la otra sentada frente a ella, con la mirada fija en una radio de la cual sonaban las notas de una antigua canción de amor. Sus ojos brillaban un poco más cada minuto que pasaba.
-¿Por qué elegiste este lugar? -preguntó el hombre tras la barra.
-Porque está lleno de recuerdos. Cada silla, cada mesa tiene varias historias para contar. Algunas de júbilo, otras de pesar, pero todas significaron algo en su momento y no me gustaría que fueran olvidadas.
-¿Eso es todo?
-No. Elegí este lugar porque está separado, está a parte, como en otro plano. Un lugar al que no es fácil llegar.
-¿Por qué elegiste un lugar difícilmente accesible?
-Sí, podría haber elegido un lugar común, de esos que encuentras al dar la vuelta en la esquina, pero eso no hubiera valido la pena.
-Valido la pena... ¿Y vale la pena que exista la posibilidad de quedarte solo, de que nadie lo encuentre?
-Sí. Que lo encuentren significa que me han buscado. Si me quedo solo es porque no les ha importado buscarme.
-Extraña manera de buscar afecto, la tuya.
De la radio sonaban canciones de amor antiguas, una tras otra, con la calidad de su época. Blues, jazz, rock... De todo un poco.
-Quizá vaya siendo hora de recoger la mesa. Se acerca la hora de echar el cierre.
En la estancia, la cual no era demasiado grande, se encontraban unas cuantas mesas. En una de ellas habían dos sillas preparadas y, en el centro, una pequeña tarta con un número de velas que prácticamente cubría toda su superficie.
-Sí.
La sustancia que rellenaba su vaso se había terminado. Nada lo retenía ya ahí más que la esperanza de que quien esperaba llegara en el último momento, algo que sabía no iba a ocurrir.
-Espero verte pronto por aquí. Y no vengas solo.
Le sonrió. Observó cómo el tabernero se disponía a apagar la radio, esperando en silencio hasta que acabara la canción. A ninguno de los dos les gustaba dejar una canción a medias. Pero esa última canción no dejó de sonar con la radio apagada.
Se levantó de su asiento y se dirigió a la salida, repitiendo en su mente una voz ronca acompañada de una melodía inolvidable mientras pensaba en ella una vez más.
-Feliz cumpleaños -susurró, mirando la mesa en la cual tiempo atrás reposaba una tarta cuyas velas cubrían su superficie.
Y se marchó, silbando aquella melodía como si en una radio su mente se hubiera convertido.
-¿Por qué elegiste este lugar? -preguntó el hombre tras la barra.
-Porque está lleno de recuerdos. Cada silla, cada mesa tiene varias historias para contar. Algunas de júbilo, otras de pesar, pero todas significaron algo en su momento y no me gustaría que fueran olvidadas.
-¿Eso es todo?
-No. Elegí este lugar porque está separado, está a parte, como en otro plano. Un lugar al que no es fácil llegar.
-¿Por qué elegiste un lugar difícilmente accesible?
-Sí, podría haber elegido un lugar común, de esos que encuentras al dar la vuelta en la esquina, pero eso no hubiera valido la pena.
-Valido la pena... ¿Y vale la pena que exista la posibilidad de quedarte solo, de que nadie lo encuentre?
-Sí. Que lo encuentren significa que me han buscado. Si me quedo solo es porque no les ha importado buscarme.
-Extraña manera de buscar afecto, la tuya.
De la radio sonaban canciones de amor antiguas, una tras otra, con la calidad de su época. Blues, jazz, rock... De todo un poco.
-Quizá vaya siendo hora de recoger la mesa. Se acerca la hora de echar el cierre.
En la estancia, la cual no era demasiado grande, se encontraban unas cuantas mesas. En una de ellas habían dos sillas preparadas y, en el centro, una pequeña tarta con un número de velas que prácticamente cubría toda su superficie.
-Sí.
La sustancia que rellenaba su vaso se había terminado. Nada lo retenía ya ahí más que la esperanza de que quien esperaba llegara en el último momento, algo que sabía no iba a ocurrir.
-Espero verte pronto por aquí. Y no vengas solo.
Le sonrió. Observó cómo el tabernero se disponía a apagar la radio, esperando en silencio hasta que acabara la canción. A ninguno de los dos les gustaba dejar una canción a medias. Pero esa última canción no dejó de sonar con la radio apagada.
Se levantó de su asiento y se dirigió a la salida, repitiendo en su mente una voz ronca acompañada de una melodía inolvidable mientras pensaba en ella una vez más.
-Feliz cumpleaños -susurró, mirando la mesa en la cual tiempo atrás reposaba una tarta cuyas velas cubrían su superficie.
Y se marchó, silbando aquella melodía como si en una radio su mente se hubiera convertido.
10 sept 2014
Prisioneros
Prisioneros de un navío a la deriva en un océano de incertidumbre; reos de una pasión desenfrenada congelada prematuramente. Una nube en el cielo, una única nube que cubre la Luna. El Sol no quiere salir.
Pero seguid remando, mis compañeros. Remad, hasta que vuestros brazos cedan. Dadle a este, nuestro barco, la oportunidad de alcanzar un puerto, en lugar de dejar que se hunda en mar abierto. El viento no sopla ahora, pero cuando lo haga nos empujará hacia nuestro destino.
Oh, amigos míos, cuánto hemos pasado juntos y cuánto nos queda por superar. Si el viento no sopla nuestra fuerza nos moverá; si el mar está dormido nosotros lo haremos despertar, pero para eso debéis despertaros vosotros y remar.
No os preocupéis por cuánto falta, pero anhelad vuestro final. Que vuestros sueños os den la fuerza para seguir remando.
¡Oh, navegantes sombríos, mitad hombre, mitad niebla! ¡Oh, marinos míos! ¡Alcancemos juntos la gloria, dejemos atrás al olvido!
Pero seguid remando, mis compañeros. Remad, hasta que vuestros brazos cedan. Dadle a este, nuestro barco, la oportunidad de alcanzar un puerto, en lugar de dejar que se hunda en mar abierto. El viento no sopla ahora, pero cuando lo haga nos empujará hacia nuestro destino.
Oh, amigos míos, cuánto hemos pasado juntos y cuánto nos queda por superar. Si el viento no sopla nuestra fuerza nos moverá; si el mar está dormido nosotros lo haremos despertar, pero para eso debéis despertaros vosotros y remar.
No os preocupéis por cuánto falta, pero anhelad vuestro final. Que vuestros sueños os den la fuerza para seguir remando.
¡Oh, navegantes sombríos, mitad hombre, mitad niebla! ¡Oh, marinos míos! ¡Alcancemos juntos la gloria, dejemos atrás al olvido!
28 ago 2014
Jugando con la probabilidad
Malinterpreté tus palabras, ¿creíste comprender las mías?
Malinterpreté tus pensamientos, ¿pensaste conocer los míos?
Te malinterpreté, ¿me entendías?
Allí donde voy no soy capaz de pedir compañía pero la anhelo (¿dónde estás?).
Sentir nunca pasa de moda, y yo lo siento (lo siento).
Mas seguro que comprendes mi ignorancia
y el error sobre la importancia de los hechos (me importas),
que nunca quise fueran dispares
sino que tuvieran una concordancia
que perdieron por el camino.
¿Cuánto más he de imaginar un mundo contigo?
¿Cuánto tiempo tardaré en explorarlo sin ti?
Mi promesa fue quererte, pero nunca la pronuncié.
Y así comienza o termina una historia,
no deja de ser para ti una opción
pues yo ya estoy perdido
buscándote, mi amor.
17 ago 2014
Una vez pude verte volar
-He visto una estrella fugaz.
-¿Sí? ¿Y qué has deseado? ¡No, espera! Si...
-A ti.
-... lo dices no se cumplirá, ¿no? ¿Qué has dicho?
-Te he deseado a ti.
-Pero...
-Lo sé.
Cuán sencillo es a veces darte cuenta de que le importas o no a alguien. Es frustrante.
Vives en mi recuerdo. Ahí eres mil veces mejor de lo que has alcanzado a ser fuera de él.
En parte me alegro de ser el único que abraza esos recuerdos con nostalgia. Puedo decir que son míos y de nadie más. Puedo decir que eres mía, aunque ni lo fuiste ni lo serás.
Tu recuerdo me pertenece.
Me alegro de que me hayas olvidado. Después de todo, el único que sentía era yo.
Pero te echo de menos. Echo de menos abrazarte, chincharte y tus maneras de picarme. Echo de menos cuando quedábamos y tú venías corriendo y al primero que saludabas era a mí. Te dije que algún día sería capaz de llevarte en brazos a cualquier parte sin cansarme, pero ese día nunca llegará. Tu risa, tu alegría, el olor de tu perfume.
Eres la más bella exhibición dentro del museo de mis recuerdos y una de las más tristes moradoras en el bar de mis penas.
-¿Sí? ¿Y qué has deseado? ¡No, espera! Si...
-A ti.
-... lo dices no se cumplirá, ¿no? ¿Qué has dicho?
-Te he deseado a ti.
-Pero...
-Lo sé.
Cuán sencillo es a veces darte cuenta de que le importas o no a alguien. Es frustrante.
Vives en mi recuerdo. Ahí eres mil veces mejor de lo que has alcanzado a ser fuera de él.
En parte me alegro de ser el único que abraza esos recuerdos con nostalgia. Puedo decir que son míos y de nadie más. Puedo decir que eres mía, aunque ni lo fuiste ni lo serás.
Tu recuerdo me pertenece.
Me alegro de que me hayas olvidado. Después de todo, el único que sentía era yo.
Pero te echo de menos. Echo de menos abrazarte, chincharte y tus maneras de picarme. Echo de menos cuando quedábamos y tú venías corriendo y al primero que saludabas era a mí. Te dije que algún día sería capaz de llevarte en brazos a cualquier parte sin cansarme, pero ese día nunca llegará. Tu risa, tu alegría, el olor de tu perfume.
Eres la más bella exhibición dentro del museo de mis recuerdos y una de las más tristes moradoras en el bar de mis penas.
15 ago 2014
Desde la improvisación (I)
Curioso, la lluvia nunca me ha gustado pero ahora mismo me gustaría que lloviese. Una tormenta, con una no muy lenta pero constante caída de lluvia, que me hiciera imaginar que me hallo en un escenario y el público me aplaude, junto a los truenos que formarían parte de la orquesta.
Si cada historia tiene un comienzo y un final, ¿qué es ser libre? El personaje principal avanza palabra a palabra hacia su destrucción, sea cual sea su fin. ¿"Y fueron felices y comieron perdices"? Venga ya, su historia se ha acabado, no habrán más perdices ni más banquetes, no les quedarán enemigos ni batallas que combatir porque no habrá más historia.
Pero para qué me voy a engañar. Soy el protagonista de mi propia historia y en algún momento llegará mi fin. ¿Soy libre? Depende del punto de vista desde el que lo veamos, aunque de todos modos es irrelevante. La libertad es irrelevante, pues todos estamos encadenados por las consecuencias y nadie puede evadir esa carga.
Me gustaría saber qué demonios está pasando por mi cabeza. Aunque parezca extraño, no estoy pensando en qué escribiré después sino en esta palabra que ahora mismo tecleo. No soy capaz de pensar en lo que escribiré después, así que no tengo ni idea de qué va esto. Improviso, pero eso tampoco es importante. ¿Qué lo es?
Felicidad. La felicidad es importante, ¿no? Todos la buscamos incesantemente. Unos piensan que casi la han alcanzado, otros que nunca la alcanzarán y otros directamente que no existe, ¿pero hay personas felices? Claro que las hay, creo que conozco a unas cuantas personas que lo son, o al menos lo intentan, ¿pero es que se puede ser feliz sin intentarlo? ¿Acaso puede pasar algo bueno para ti sin que tú hagas nada? Necio.
Una cosa es cierta: todos aquellos que veo felices lo son porque están junto a alguien. Junto a "ese" alguien. Esa persona que anhelamos esté junto a nosotros, como en las historias de amor, con la diferencia de que en esas historias los personajes están destinados a estar juntos y en la suya propia podrían no volverse a ver. ¿Esa incertidumbre por el futuro es lo que hace que valga la pena?
No lo sé. Después de todo, mis historias de amor las he vivido en soledad. Dormir siempre ha sido para mí complicado pues al acostarme sólo por mi cabeza pasan escenas fantásticas sobre cómo hago esto o lo otro por o con esa persona.
¿Quién podría querer a alguien como yo?
23 jul 2014
El pajarito (I)
Había una vez un pajarito.
Lindo como ninguno,
todos recelaban de él,
hasta sus congéneres
femeninos lo rehuían.
Se sentía encarcelado,
su vuelo era triste
pues así se sentía.
Decidió un día
alzar el vuelo y
migrar a algún
lejano lugar,
en pos de quizá encontrar
una linda ave
a la cual amar.
Atravesó los cielos,
descansando de vez en cuando.
Se hizo amigo de una multitud
de seres que se cautivaban
por la belleza del pajarito.
Encontró a un pajarito,
no tan bello pero
fue el primero a quien
pudo llamar amigo.
Juntos viajaron desde entonces,
a través de mares y bosques,
y grandes ciudades esplendorosas
con sus luces cegadoramente llamativas.
El momento llegó para el pajarito,
pero no para el lindo:
su buen amigo encontró un lugar
donde quedarse.
Volvió a volar solo,
con el viento como guía.
A la luz de las estrellas encontró
algo que cambiaría su vida.
Era grande y tenía alas pero
no poseía pluma alguna.
Su piel era azulada,
su presencia intimidaba.
-¿Por qué no tienes plumas pero
sí alas?- preguntó el lindo pajarito.
-Porque no soy un pájaro
pero tengo la capacidad de volar-
respondió el ser.
-Lo que para ti son plumas
para mí son escamas
y por ello soy más resistente
que tú.
También soy más longevo- añadió.
-¿Por qué has llegado hasta aquí?
-Sólo me dejé llevar por el viento.
-Pues has llegado al final del camino.
-¿Y ahora qué he de hacer?
-Muchos vienen a preguntarme eso,
qué han de hacer o dónde deberían ir,
y yo nunca les respondo.
-¿Por qué estás aquí?
Porque alguien debe esperar
a los que terminan su camino
para otorgarles uno nuevo.
-¿Vas a darme un nuevo camino que seguir?
-¿Has terminado de recorrer tu camino?
-¿Llegar aquí no lo demuestra?
-Quizá esta sólo fuera una parada más
en tu viaje.
-¿Cómo puedo saberlo?
-¿Cómo puedes saber qué?
-Cuándo llegue al final de mi camino,
¿lo reconoceré? ¿Cómo sé
que el final no habrá llegado
hasta que llegue?
-¿Por qué te preocupas por saber
cuándo llegará el final?
El lindo pájaro no respondió.
-Vosotros los que vivís una corta vida
no dejáis de preguntaros cuándo llegará
vuestro final. Os preocupáis de que
el momento que estáis viviendo no vaya
a ser continuado por otro, y eso os
impide ver lo que realmente importa.
Pero, te mostraré algo. ¿Ves esa cueva?
Debes ir hasta ella, adentrarte hasta sus profundidades
y entonces sabrás todo lo que necesitas saber.
El pájaro miró a su alrededor, pero no había nada.
De hecho, estaban en un islote en medio del mar.
Sólo agua se veía.
-Bajo el agua, pequeño. Bajo el agua.
Entonces se dio cuenta, podía ver
una cueva submarina a través de la cristalina agua.
Pero yo no sé nadar. Soy un pájaro, no un pez.
¿Estás preocupado por si tu final llegará cuando
te zambullas?
El pajarito pensó y decidió adentrarse en el mar.
Después de todo, no tenía un lugar al que regresar
ni nadie que le echara de menos.
Lindo como ninguno,
todos recelaban de él,
hasta sus congéneres
femeninos lo rehuían.
Se sentía encarcelado,
su vuelo era triste
pues así se sentía.
Decidió un día
alzar el vuelo y
migrar a algún
lejano lugar,
en pos de quizá encontrar
una linda ave
a la cual amar.
Atravesó los cielos,
descansando de vez en cuando.
Se hizo amigo de una multitud
de seres que se cautivaban
por la belleza del pajarito.
Encontró a un pajarito,
no tan bello pero
fue el primero a quien
pudo llamar amigo.
Juntos viajaron desde entonces,
a través de mares y bosques,
y grandes ciudades esplendorosas
con sus luces cegadoramente llamativas.
El momento llegó para el pajarito,
pero no para el lindo:
su buen amigo encontró un lugar
donde quedarse.
Volvió a volar solo,
con el viento como guía.
A la luz de las estrellas encontró
algo que cambiaría su vida.
Era grande y tenía alas pero
no poseía pluma alguna.
Su piel era azulada,
su presencia intimidaba.
-¿Por qué no tienes plumas pero
sí alas?- preguntó el lindo pajarito.
-Porque no soy un pájaro
pero tengo la capacidad de volar-
respondió el ser.
-Lo que para ti son plumas
para mí son escamas
y por ello soy más resistente
que tú.
También soy más longevo- añadió.
-¿Por qué has llegado hasta aquí?
-Sólo me dejé llevar por el viento.
-Pues has llegado al final del camino.
-¿Y ahora qué he de hacer?
-Muchos vienen a preguntarme eso,
qué han de hacer o dónde deberían ir,
y yo nunca les respondo.
-¿Por qué estás aquí?
Porque alguien debe esperar
a los que terminan su camino
para otorgarles uno nuevo.
-¿Vas a darme un nuevo camino que seguir?
-¿Has terminado de recorrer tu camino?
-¿Llegar aquí no lo demuestra?
-Quizá esta sólo fuera una parada más
en tu viaje.
-¿Cómo puedo saberlo?
-¿Cómo puedes saber qué?
-Cuándo llegue al final de mi camino,
¿lo reconoceré? ¿Cómo sé
que el final no habrá llegado
hasta que llegue?
-¿Por qué te preocupas por saber
cuándo llegará el final?
El lindo pájaro no respondió.
-Vosotros los que vivís una corta vida
no dejáis de preguntaros cuándo llegará
vuestro final. Os preocupáis de que
el momento que estáis viviendo no vaya
a ser continuado por otro, y eso os
impide ver lo que realmente importa.
Pero, te mostraré algo. ¿Ves esa cueva?
Debes ir hasta ella, adentrarte hasta sus profundidades
y entonces sabrás todo lo que necesitas saber.
El pájaro miró a su alrededor, pero no había nada.
De hecho, estaban en un islote en medio del mar.
Sólo agua se veía.
-Bajo el agua, pequeño. Bajo el agua.
Entonces se dio cuenta, podía ver
una cueva submarina a través de la cristalina agua.
Pero yo no sé nadar. Soy un pájaro, no un pez.
¿Estás preocupado por si tu final llegará cuando
te zambullas?
El pajarito pensó y decidió adentrarse en el mar.
Después de todo, no tenía un lugar al que regresar
ni nadie que le echara de menos.
16 jul 2014
Busco
Todo lo dicho está dicho,
lo hecho está hecho
y no queda trecho
por recorrer.
Está parado, aunque se mueva.
Sopla viento pero no hay brisa,
fluye el agua sin prisa.
Qué decir cuando no queda nada;
pensamientos vacíos.
Busco palabras no pronunciadas,
pensamientos no pensados,
sueños no soñados
y deseos aún por desear.
Se mueve, sin moverse;
Es visible, pero no puede verse.
Está donde estaba, no donde está
ni donde estará.
Está, sin embargo,
perdido entre lamentos
y sollozos aún no llorados.
Verde es la hierba,
ahora roja, ahora negra.
El color no le importa
a la primavera.
Busco frases no formadas,
letras no escritas,
verdades no encontradas
y mentiras por contar.
Observa, él está observando.
No lo sabe, pero está esperando.
Una flor marchita es acariciada
por la lluvia y el roce
de la brisa.
Pero no hay brisa,
ni viento, ni nubes,
ni agua que fluya.
No hay verde,
ni rojo, ni negro,
ni ha llegado la primavera.
No hay palabras,
ni pensamientos, ni sueños,
ni deseos quedan.
Los lamentos han desaparecido
entre sollozos;
la flor se ha mecido demasiado
y ha caído.
El que observa ha dejado de mirar,
cerrando sus ojos.
Busco palabras, busco temores.
Busco pensamientos, busco tus roces.
Busco deseos, busco sensaciones.
Busco un abismo,
te busco a ti.
4 jul 2014
Brillas
Mis pensamientos se dividen entre "tú" y "no tú". No comprendo la razón; no encuentro el por qué, pero no puedo evitar pensarte, recordarte y echarte de menos. Me cuesta aceptarlo, teniendo en cuenta que tan pocas veces nos hemos visto, las cuales han acabado siempre contigo huyendo de un modo u otro. Cuando voy a dar un paso ya te has alejado lo suficiente como para hacerme pensar que correr no servirá de nada. El por qué lo desconozco, pero mis piernas recelan de todo lo que mi corazón quiere alcanzar, evitando que lo haga.
Me gustaría poder verte de nuevo y, al hacerlo, correr hacia ti mientras me miras con los brazos abiertos, abrazarte y no soltarte. Quisiera ser capaz de alzarte, llevarte a conocer la estrellas. Volar. Volar juntos. No temer al borde del abismo porque podemos aguantar, juntos.
¿Dónde estás, oh, suave brisa, que no estás conmigo? ¿Qué he de hacer para alcanzarte, para sentirte, para entrelazar nuestros cuerpos y fundirnos con el aire?
Te veo a lo lejos. Brillas, brillas incesantemente con un fulgor cegador. Brillas, pero nadie te mira.
1 jul 2014
Reflexiones
Me esfuerzo por tratar de comprenderme, pero es como si intentara explicar por qué existen las nubes. Hay una explicación, sí, pero la desconozco.
Me pregunto si ella pensará alguna vez en mí, del mismo modo en que ronda de vez en cuando por mi cabeza. Siempre quise que mi primer beso fuera suyo.
Déjame ser tu caballero de brillante armadura, tu guardián, y no habrá dragón lo suficientemente osado como para secuestrarte.
Allí donde vayas sólo dime que te acompañe y nunca estarás sola.
Quiero volar; sentir el viento bajo mis alas.
Ayúdame a descubrir hasta dónde alcanza mi amor y será tuyo desde el primer paso que demos, juntos.
Hablan de libertad, encadenándose a ellos mismos.
"Those three words are said too much, but not enough".
Me pregunto si ella pensará alguna vez en mí, del mismo modo en que ronda de vez en cuando por mi cabeza. Siempre quise que mi primer beso fuera suyo.
Déjame ser tu caballero de brillante armadura, tu guardián, y no habrá dragón lo suficientemente osado como para secuestrarte.
Allí donde vayas sólo dime que te acompañe y nunca estarás sola.
Quiero volar; sentir el viento bajo mis alas.
Ayúdame a descubrir hasta dónde alcanza mi amor y será tuyo desde el primer paso que demos, juntos.
Hablan de libertad, encadenándose a ellos mismos.
"Those three words are said too much, but not enough".
27 jun 2014
Tú también puedes ser tu compañero
Si fuera pintor, ahora mismo estaría golpeando el tapiz con el pincel. Rabia contenida, que no tiene manera de ser exteriorizada por no ser comprendida. El dolor del hastío, el cual en el momento en que le dejas entrar en tu vida comienza a abarcarlo todo.
Exagero.
Sueño con bosques, con cuevas mágicas en estos. Sueño con montañas laberínticas y laberintos en montañas. Sueño con flores que crecen en el borde de un abismo. Sueño con ella, sin tener idea de si existe fuera de mi mente.
Mas frustrante es el hecho de tener que aceptar que sólo sueños son. Al fin y al cabo, la vida es sueño; ¿será la muerte con lo que soñamos? ¿Será que el jinete pálido nos ha otorgado un pequeño disfrute, conocedor de nuestro inevitable final?
Nada somos y nada seremos, hagamos lo que hagamos; pero todavía podemos disfrutar de nuestra condición de "nada", pues la nada lo es todo y, si queremos, podemos ser cualquier cosa.
Debo ser un pesado con tanto rollo desesperanzador y esperanzador al mismo tiempo, pero me es irrelevante. Para algún día hablar de lo mucho que amo y me ama la vida, debo desgastar su ejército de pesares y aplastarlo de forma contundente. Así opino.
La vida es una partida de ajedrez que juegas contra ti mismo la cual sabes que vas a perder; pero aún puedes tratar de derrotar a todas las piezas de tu contrincante para que tan sólo queden los dos reyes y acabar en tablas.
Tú también puedes ser tu compañero, si así lo deseas. Entonces, nunca estarás solo.
Exagero.
Sueño con bosques, con cuevas mágicas en estos. Sueño con montañas laberínticas y laberintos en montañas. Sueño con flores que crecen en el borde de un abismo. Sueño con ella, sin tener idea de si existe fuera de mi mente.
Mas frustrante es el hecho de tener que aceptar que sólo sueños son. Al fin y al cabo, la vida es sueño; ¿será la muerte con lo que soñamos? ¿Será que el jinete pálido nos ha otorgado un pequeño disfrute, conocedor de nuestro inevitable final?
Nada somos y nada seremos, hagamos lo que hagamos; pero todavía podemos disfrutar de nuestra condición de "nada", pues la nada lo es todo y, si queremos, podemos ser cualquier cosa.
Debo ser un pesado con tanto rollo desesperanzador y esperanzador al mismo tiempo, pero me es irrelevante. Para algún día hablar de lo mucho que amo y me ama la vida, debo desgastar su ejército de pesares y aplastarlo de forma contundente. Así opino.
La vida es una partida de ajedrez que juegas contra ti mismo la cual sabes que vas a perder; pero aún puedes tratar de derrotar a todas las piezas de tu contrincante para que tan sólo queden los dos reyes y acabar en tablas.
Tú también puedes ser tu compañero, si así lo deseas. Entonces, nunca estarás solo.
26 jun 2014
Me pregunto...
Me pregunto si existes del mismo modo en que lo haces en mis sueños. Me pregunto si estás por ahí, en algún lugar. Me pregunto si sueñas conmigo, de la misma manera en que yo lo hago contigo. Me pregunto si tu verdadero nombre es Violet.
Me pregunto cuándo vendrás a visitarme de nuevo. Te estoy esperando.
Me pregunto cuándo vendrás a visitarme de nuevo. Te estoy esperando.
Clavel
-Bonito día, ¿verdad? -dijo él, sin tener ni idea sobre lo que diría después.
La tensión se palpaba en el ambiente. Ella estaba tan nerviosa como él y ninguno de los dos sabía qué decir. Cualquiera que los hubiera visto hubiera podido imaginar perfectamente lo que sucedería.
La escena era poco original, chapada a la antigua: un parque. Un parque tranquilo, con un diminuto lago donde podías ver alguna rana saltar, rodeado de árboles. Un parque prácticamente abandonado, donde la naturaleza se había asentado al no ser víctima del roce de la mano humana. Allí nunca había nadie, excepto ahora. El cielo estaba despejado, con alguna nube pintarrajeada, como si hubieran dado pinceladas de forma aleatoria en un tapiz. Un viento suave mecía las hojas de los árboles y las flores, algunas solitarias y otras en comunidad.
-Sí, es un buen día. -dijo ella, pensando que tenía que decir algo.
Ambos se miraron durante un segundo, e instantáneamente sus miradas volvieron a huir. A cada segundo el nudo en la garganta por las palabras que se morían de ganas por salir se hacía más grande.
-Ese parece un buen sitio, ¿nos sentamos? -dijo él, señalando un árbol que crecía justo al lado del pequeño lago.
-Sí, claro. -respondió ella.
Se sentaron el uno junto al otro, aprovechando la anchura del tronco y un espacio lo suficientemente amplio libre de raíces.
Él suspiró; respiró hondo. Ella le miró.
-Esto me está poniendo de los nervios. No me gusta.
-No hay razón para estar nervioso. Estamos juntos, ¿no? No deberíamos temernos entre nosotros...
-¿Me temes? -él la miraba fijamente.
-No, no es eso lo que he querido decir... -intentó buscar las palabras para explicar lo que sentía, pero el la calló tomándola de la mano.
-Yo sí tengo miedo. Tengo miedo de perderte. Tengo miedo de no ser lo suficientemente bueno, de hacerte daño...
-No tienes por qué tenerlo. -dijo ella
-Pero lo tengo. Y no hay manera de que deje de pensar en... -no pudo continuar.
Ella le besó. Al principio él no supo cómo reaccionar, pero cuando se dio cuenta de lo que sucedía cerró los ojos y se dejó llevar. El tiempo que pasaron, labio junto a labio, les supo a eternidad.
-Yo también tengo miedo, ¿sabes? No te creas especial por eso -dijo ella, en tono burlón-. Pero, ¿sabes qué? Me gusta sentir ese miedo si puedo combatirlo teniéndote conmigo.
Él no supo qué decir. Sus dedos seguían entrelazados. Al final, lo único que pudo hacer es abrazarla.
-No quiero que este momento acabe nunca. -le susurró al oído.
-Tonto, claro que acabará. Y también vendrán mejores. Y los que no sean buenos, los enfrentaremos juntos. -le respondió ella, acomodándose entre sus brazos.
Cuando se separaron, él vio lágrimas en los ojos de ella. Lágrimas que escondían una sonrisa sincera. Con sus pulgares secó sus ojos y entonces la besó. Las palabras ya eran innecesarias.
El tiempo pasó presto. Cuando se dieron cuenta, el Sol se había escondido y la Luna asomaba por el horizonte. Juntos, de la mano, se marcharon del parque andando lentamente. El hueco del árbol se quedó vacío, con una marca de hierba aplastada como recuerdo. Una de las ranas que antes saltaba ahora estaba posada en un nenúfar, observándolos mientras se marchaban. Cuando desaparecieron, el pequeño anfibio se zambulló en el agua, ahora brillante por el reflejo de la Luna y las estrellas. El parque recuperó su soledad, con el viento como único morador, el cual posó en el hueco del árbol, ahora vacío, una semilla de clavel.
La tensión se palpaba en el ambiente. Ella estaba tan nerviosa como él y ninguno de los dos sabía qué decir. Cualquiera que los hubiera visto hubiera podido imaginar perfectamente lo que sucedería.
La escena era poco original, chapada a la antigua: un parque. Un parque tranquilo, con un diminuto lago donde podías ver alguna rana saltar, rodeado de árboles. Un parque prácticamente abandonado, donde la naturaleza se había asentado al no ser víctima del roce de la mano humana. Allí nunca había nadie, excepto ahora. El cielo estaba despejado, con alguna nube pintarrajeada, como si hubieran dado pinceladas de forma aleatoria en un tapiz. Un viento suave mecía las hojas de los árboles y las flores, algunas solitarias y otras en comunidad.
-Sí, es un buen día. -dijo ella, pensando que tenía que decir algo.
Ambos se miraron durante un segundo, e instantáneamente sus miradas volvieron a huir. A cada segundo el nudo en la garganta por las palabras que se morían de ganas por salir se hacía más grande.
-Ese parece un buen sitio, ¿nos sentamos? -dijo él, señalando un árbol que crecía justo al lado del pequeño lago.
-Sí, claro. -respondió ella.
Se sentaron el uno junto al otro, aprovechando la anchura del tronco y un espacio lo suficientemente amplio libre de raíces.
Él suspiró; respiró hondo. Ella le miró.
-Esto me está poniendo de los nervios. No me gusta.
-No hay razón para estar nervioso. Estamos juntos, ¿no? No deberíamos temernos entre nosotros...
-¿Me temes? -él la miraba fijamente.
-No, no es eso lo que he querido decir... -intentó buscar las palabras para explicar lo que sentía, pero el la calló tomándola de la mano.
-Yo sí tengo miedo. Tengo miedo de perderte. Tengo miedo de no ser lo suficientemente bueno, de hacerte daño...
-No tienes por qué tenerlo. -dijo ella
-Pero lo tengo. Y no hay manera de que deje de pensar en... -no pudo continuar.
Ella le besó. Al principio él no supo cómo reaccionar, pero cuando se dio cuenta de lo que sucedía cerró los ojos y se dejó llevar. El tiempo que pasaron, labio junto a labio, les supo a eternidad.
-Yo también tengo miedo, ¿sabes? No te creas especial por eso -dijo ella, en tono burlón-. Pero, ¿sabes qué? Me gusta sentir ese miedo si puedo combatirlo teniéndote conmigo.
Él no supo qué decir. Sus dedos seguían entrelazados. Al final, lo único que pudo hacer es abrazarla.
-No quiero que este momento acabe nunca. -le susurró al oído.
-Tonto, claro que acabará. Y también vendrán mejores. Y los que no sean buenos, los enfrentaremos juntos. -le respondió ella, acomodándose entre sus brazos.
Cuando se separaron, él vio lágrimas en los ojos de ella. Lágrimas que escondían una sonrisa sincera. Con sus pulgares secó sus ojos y entonces la besó. Las palabras ya eran innecesarias.
El tiempo pasó presto. Cuando se dieron cuenta, el Sol se había escondido y la Luna asomaba por el horizonte. Juntos, de la mano, se marcharon del parque andando lentamente. El hueco del árbol se quedó vacío, con una marca de hierba aplastada como recuerdo. Una de las ranas que antes saltaba ahora estaba posada en un nenúfar, observándolos mientras se marchaban. Cuando desaparecieron, el pequeño anfibio se zambulló en el agua, ahora brillante por el reflejo de la Luna y las estrellas. El parque recuperó su soledad, con el viento como único morador, el cual posó en el hueco del árbol, ahora vacío, una semilla de clavel.
24 jun 2014
Una carta y una flor.
Entré en la sala, dejando tras de mí una puerta de madera cerrada. Dentro no había mucho que pudiera llamar la atención: una silla normal junto a un escritorio normal lleno de libros y útiles de escritura normales. Había una ventana normal que dejaba ver el pequeño parquecillo del jardín vallado y el bosque tras las vallas. Quizá eso fuera lo más interesante de la sala. También en ella había estanterías normales llenas de libros normales. Todo normal.
Excepto una cosa.
En medio de la sala se hallaba una persona, una persona con una cuerda alrededor de la garganta, colgando. La cuerda estaba enrollada en una de las vigas del techo. Había un taburete caído bajo ella, y un sobre.
Tras recobrarme del shock, cogí el sobre y lo puse sobre la mesa del escritorio normal. Utilicé un abrecartas normal y lo abrí. Decía:
"No queda mucho más que decir para este pobre diablo. Tiempo ha desde la última vez que pude disfrutar de su sonrisa, y cada día me cuesta más recordarla. Cada noche despierto un poco más nervioso al ver que, corriendo hacia ella, se aleja más. No puedo seguir con este peso, y por eso he decidido acabar con todo.
En el pasado viví feliz (junto a ella). No podría estar más agradecido a aquellas personas que estuvieron a mi lado en cada momento, desde que la conocí hasta que decidieron que no debía volver a despertar; y me gustaría pediros perdón. Perdonadme por haberme alejado de vosotros, por haber decidido que la reclusión era la única manera de preservar su recuerdo vivo en mi mente. Cuánto me equivocaba.
¿Por qué? ¿Por qué, si es que existes, Dios, tuviste que arrancarla de mi lado? Si lo hiciste supongo que tendrías tus razones. Debiste hacerlo para que yo la siguiera, ¿verdad? Y me estoy retrasando, mientras ella me espera. No tardaré mucho, mi amor.
Tengo que dar las gracias también a aquellas personas que siguieron cuidando de mí en mi encarcelamiento autoimpuesto. De no ser por ellos no hubiera podido acabar mi obra, no habría podido plasmar su historia en estas volátiles hojas. Gracias por todo, de veras.
¿Qué más tenía que decir? Ah, sí. Todas mis pertenencias pasarán a ser propiedad de John Carrol. Ya que no tengo descendencia no habrá problema en que así sea. Así lo hubiera querido Violet, y así lo quiero yo.
Es hora de que me marche. Todos mis pensamientos, todos mis sentimientos y mi historia se hallan dentro de la suya, que dejo escrita para que no quede en el olvido."
Había también una hoja a parte:
"Querido John
Sé que serás tú el primero que encuentre esto. Siento que tenga que ser así. Espero que mi pequeña fortuna te arregle un poco la vida (ya que a mí no me servía de nada). Haz lo que puedas para alejarte de tu padre; me cuesta creer que semejante monstruo tuviera una hermana tan maravillosa como Violet. Respecto a ella, el libro que escribí relatando su vida (que también es la mía) está en el escritorio, su portada es una representación de una flor que crece en el borde de un abismo. ¿Por qué? Porque eso es lo que ella y yo éramos. Éramos esa flor, esa flor a la cual una ráfaga de viento podría hacer desaparecer pero que se mantiene fuerte y firme. Más de una vez nuestras raíces casi nos fallan pero logramos arraigarnos más y más en el abismo, fortaleciéndonos el uno al otro.
Es tuyo. Todo es tuyo. Estoy seguro de que tomarás buenas decisiones sobre qué hacer con cada cosa. ¿Recuerdas ese abrecartas? Lo conseguí en una feria, en uno de esos juegos de habilidad. Violet se fascinó con él, y yo me dije a mí mismo que tenía que conseguirlo para ella; y lo hice. Todos los libros que se encuentran en las estanterías los leímos juntos, ambos sentados en sillones contiguos y de la mano. Sus miradas variaban: cuando algo le hacía gracia me miraba alegre, coqueta; cuando leía algo triste me miraba con los ojos brillantes y yo la abrazaba. Sin duda, lo que más claramente recuerdo es cómo te miraba a través de la ventana cuando tú estabas en el parque del jardín, jugando con tu hermana y tus primos. Era como un ángel.
Pero no voy a enrollarme más. Esta carta es para ti, John. Fuiste el hijo que nunca tuvimos, y ojalá hubiésemos podido disfrutar juntos por mucho más tiempo.
Nadie debe decirte a quién debes amar, ni debes esconder lo que sientes,
ya que si no te acercas al borde del abismo nunca encontrarás esa flor tan especial.
Vive, ama y sé feliz,
Sartor Blazer."
Todo lo que antes era normal para mí ahora pasó a ser especial, y aquello que era especial ahora se había hecho un hueco en mi corazón. Violet Carrol era mi tía, y la quise más de lo que nunca quise a nadie en mi vida. Ella me cuidaba; me enseñó a leer, a escribir, me curtió en el arte de la lírica y me apoyó en cada cosa que traté de hacer, todo junto a Sartor. Me gustaría que las cosas hubieran acabado de forma distinta... Pero ya no quedan palabras que escribir.
Sólo queda vivir. Viviré, amaré y seré feliz por vosotros.
23 jun 2014
Gotta be somebody - Nickelback
This time I wonder what it feels like
To find the one in this life
The one we all dream of
But dreams just aren't enough
So I'll be waiting for the real thing
I'll know it by the feeling
The moment when we're meeting
Will play out like a scene straight off the silver screen
So I'll be holdin' my own breath
Right up to the end
Until that moment when
I find the one that I'll spend forever with
'Cause nobody wants to be the last one there
And everyone wants to feel like someone cares
Someone to love with my life in their hands
There's gotta be somebody for me like that
'Cause nobody wants to do it on their own
And everyone wants to know they're not alone
There's somebody else that feels the same somewhere
There's gotta be somebody for me out there
Tonight, out on the street out in the moonlight
And dammit this feels too right
It's just like deja vu
Me standin' here with you
So I'll be holdin' my own breath
Could this be the end?
Is it that moment when
I find the one that I'll spend forever with?
'Cause nobody wants to be the last one there
And everyone wants to feel like someone cares
Someone to love with my life in their hands
There's gotta be somebody for me like that
'Cause nobody wants to do it on their own
And everyone wants to know they're not alone
There's somebody else that feels the same somewhere
There's gotta be somebody for me out there
Nobody wants to be the last one there
And everyone wants to feel like someone cares
Someone to love with my life in their hands
There has gotta be somebody for me, oh
You can't give up, (when you're looking for)
A diamond in the rough (cause you never know)
When it shows up, (make sure you're holding on)
Cause it could be the one, the one you're waiting on
'Cause nobody wants to be the last one there
And everyone wants to feel like someone cares
Someone to love with my life in their hands
There's gotta be somebody for me like that
'Cause nobody wants to do it on their own
And everyone wants to know they're not alone
There's somebody else that feels the same somewhere
There's gotta be somebody for me out there
Hagamos que el viento...
... Tenga celos de nosotros. Que se vaya de fiesta con la noche y se emborrachen. Que cuando la mañana despierte lo encuentre todo hecho un desastre y que al preguntarle a las estrellas no reciba respuesta.
20 jun 2014
Si los árboles pensaran...
"No sientes nada, nada te siente. No existes, encerrado en la creencia de que así es. Mas no podrías estar más alejado de la verdad. Piensas que nada te sirve, nada te alegra; nada funciona. No funcionas. Todo pierde el sentido cuando no te entiendes a ti mismo. Dices saber qué ocurre, admites una necesidad, un consuelo; pero te niegas a ti mismo el recibirlo. Quieres volar sin alas y no estrellarte, cuando hasta los mismos pájaros sufren también el mismo destino; saltar y no caer, subir y no bajar; no quieres errar. Eres humano, el yerro es natural para ti, pero niegas tu naturaleza. Te niegas a aceptar que naces para ser feliz, no para satisfacer tus caprichos. La comodidad y el sedentarismo es para árboles, no para hombres; pero tú quieres ser un árbol. Y si los árboles pensaran, seguramente se marchitaran de pena deseando ser humanos."
Basta de pretender ser; comencemos a vivir. Luchemos por nosotros, por nuestra vida. Los sueños se renuevan cada noche gracias a que el corazón no detiene su música.
Basta de pretender ser; comencemos a vivir. Luchemos por nosotros, por nuestra vida. Los sueños se renuevan cada noche gracias a que el corazón no detiene su música.
19 jun 2014
Infinite
We accept the love we think we deserve.
Decisions shape the life we live,
lessons learned.
Decisions shape the life we live,
lessons learned.
But things they happen in our lives,
and moments come up by surprise,
and we must try to move along.
and moments come up by surprise,
and we must try to move along.
Dear friend:
I've been trying to start over again,
but it feels like I'm falling
and I can't remember why
but I know, I'll get by
'cause in this moment we are alive.
but it feels like I'm falling
and I can't remember why
but I know, I'll get by
'cause in this moment we are alive.
Dear friend.
Being happy and being sad,
trying to figure out what's in my head;
these feelings overwhelm my mind, yeah .
trying to figure out what's in my head;
these feelings overwhelm my mind, yeah .
But feeling sad and feeling blue,
those thought are gone when I'm with you,
and in this moment we're infinite.
those thought are gone when I'm with you,
and in this moment we're infinite.
But things they happen in our lives
and moments come up by surprise
and we must try to move along.
and moments come up by surprise
and we must try to move along.
Dear friend:
I've been trying to start over again,
but it feels like I'm falling
and I can't remember why,
but I know, I'll get by,
'cause in this moment we are alive.
but it feels like I'm falling
and I can't remember why,
but I know, I'll get by,
'cause in this moment we are alive.
Dear Friend:
I've been trying to start over again,
but it feels like I'm falling
and things change and friends leave,
life doesn't stop for anybody,
but in this moment we are alive.
but it feels like I'm falling
and things change and friends leave,
life doesn't stop for anybody,
but in this moment we are alive.
Dear friend:
I've been trying to start over again,
but it feels like I'm falling
and I can't remember why,
but I know, I'll get by,
'cause in this moment we are alive.
but it feels like I'm falling
and I can't remember why,
but I know, I'll get by,
'cause in this moment we are alive.
Ridículo
Hace poco hice la prueba de acceso a grado superior. Un 6,1 de nota media sin añadir la nota del grado medio (que superará el 8 seguro). ¿Por qué hablo sobre esto?
Gracias a ella, fui capaz de consolidar mi hábito de lectura. Es ridículo: cuando trataba de estudiar, en lugar de ello cogía un libro y me ponía a leer. Así cayeron "La Isla del Tesoro", "Los Viajes de Gulliver", "Edad Prohibida", "Los Archivos de Salem", "Ready Player One" (mi, hasta ahora, libro favorito) y dentro de poco "La Celestina".
Pude haber sacado mejor nota en el examen si en lugar de leer hubiera estudiado, pero no me arrepiento: no existe libro alguno cuya lectura signifique una pérdida de tiempo.
Debido a esto, estoy volviendo a escribir. Mi creatividad ha hallado al fin una forma de ser desarrollada a gusto. Me gusta el rumbo que esto está tomando, y me esfuerzo por mejorar mi habilidad a la hora de escribir.
¿Alguna vez he dicho que me gusta lo antiguo? Asaz veces dicho me lo he a mí mismo. Si tengo la oportunidad de leer un libro antiguo tal y como fue concebido, no voy a tomar una adaptación entre mis dedos.
Supongo que esto es algo similar a una confesión. Escribir empieza a ser una necesidad para mí de nuevo, aunque no tenga ni idea de lo que estoy escribiendo. No, realmente siempre sé qué es lo que escribo, pero me engaño a mí mismo, me haciendo creer que no es así, tomándolo a veces como verdad por "escoger el mal menor". Supongo que da igual.
Gracias a ella, fui capaz de consolidar mi hábito de lectura. Es ridículo: cuando trataba de estudiar, en lugar de ello cogía un libro y me ponía a leer. Así cayeron "La Isla del Tesoro", "Los Viajes de Gulliver", "Edad Prohibida", "Los Archivos de Salem", "Ready Player One" (mi, hasta ahora, libro favorito) y dentro de poco "La Celestina".
Pude haber sacado mejor nota en el examen si en lugar de leer hubiera estudiado, pero no me arrepiento: no existe libro alguno cuya lectura signifique una pérdida de tiempo.
Debido a esto, estoy volviendo a escribir. Mi creatividad ha hallado al fin una forma de ser desarrollada a gusto. Me gusta el rumbo que esto está tomando, y me esfuerzo por mejorar mi habilidad a la hora de escribir.
¿Alguna vez he dicho que me gusta lo antiguo? Asaz veces dicho me lo he a mí mismo. Si tengo la oportunidad de leer un libro antiguo tal y como fue concebido, no voy a tomar una adaptación entre mis dedos.
Supongo que esto es algo similar a una confesión. Escribir empieza a ser una necesidad para mí de nuevo, aunque no tenga ni idea de lo que estoy escribiendo. No, realmente siempre sé qué es lo que escribo, pero me engaño a mí mismo, me haciendo creer que no es así, tomándolo a veces como verdad por "escoger el mal menor". Supongo que da igual.
Brillante
¿Cuándo, oh gran y luminosa esfera,
podrás descansar?
Incesante, persigues aquello que nunca
podrás alcanzar.
¿Cuándo, oh bello y joven astro,
podrás detenerte?
¿Por qué, oh brillante esfera,
nunca descansas?
Brillas con el fulgor de tu amante mas
no permites que te alcance.
Absorbes el destello de tu pretendiente
sin permitirle acercarse.
¿Cuándo, oh ignominiosa esfera,
te verás capaz de brillar por ti misma
tanto como las más grandes lo hacen?
Bello astro, no tardes, tu desespero
no alargues pues sólo provocará tardanza
y mientras tu esperanza se retuerce la mía avanza.
Oh, bella flor, no escondas tu aroma,
asaz arduo es ya hallarte,
no castigues más de lo necesitado.
Suave brisa, sopla sin miedo,
quiero sentir tus caricias,
quiero sentir tu abrazo.
¿Dónde estás, por qué tardas tanto?
Pero no busques preocupación,
pues mientras el tiempo pasa yo aquí me hallo,
esperando.
Donde quiera que estés, donde quiera que vayas,
ahí me gustaría estar.
Mientras tanto descansaré pensando
en el calor de tu luz;
te estoy esperando.
Quiero decirte que estaré ahí. Quiero decirte que no quiero estar para risas ni para llantos sino para todo; disfrutar del silencio, de tu mirada o de tu voz. Quiero decirte que te quiero, no temer al amor. Quiero no decirte nada, que sobren las palabras. Quiero estar junto a ti, olvidar lo ya dicho y escribir con suspiros en tu piel. Quiero que mis palabras se transformen, pero eso es lo difícil.
sin permitirle acercarse.
¿Cuándo, oh ignominiosa esfera,
te verás capaz de brillar por ti misma
tanto como las más grandes lo hacen?
Bello astro, no tardes, tu desespero
no alargues pues sólo provocará tardanza
y mientras tu esperanza se retuerce la mía avanza.
Oh, bella flor, no escondas tu aroma,
asaz arduo es ya hallarte,
no castigues más de lo necesitado.
Suave brisa, sopla sin miedo,
quiero sentir tus caricias,
quiero sentir tu abrazo.
¿Dónde estás, por qué tardas tanto?
Pero no busques preocupación,
pues mientras el tiempo pasa yo aquí me hallo,
esperando.
Donde quiera que estés, donde quiera que vayas,
ahí me gustaría estar.
Mientras tanto descansaré pensando
en el calor de tu luz;
te estoy esperando.
Quiero decirte que estaré ahí. Quiero decirte que no quiero estar para risas ni para llantos sino para todo; disfrutar del silencio, de tu mirada o de tu voz. Quiero decirte que te quiero, no temer al amor. Quiero no decirte nada, que sobren las palabras. Quiero estar junto a ti, olvidar lo ya dicho y escribir con suspiros en tu piel. Quiero que mis palabras se transformen, pero eso es lo difícil.
17 jun 2014
Escribir sin razón
Esa extraña necesidad de escribir sin tener ni idea de qué. Estaba, hace cinco minutos, tratando de escribir un poema sobre la belleza y el recuerdo de aquella dama tan poco recurrente en mis sueños pero dueña de mi conciencia y mi inconsciente. Ahora, intentaba escribir algo sobre este día, tan aburrido y simplón desde el comienzo, en lo cual proclamara mi intención de transformarlo en algo único.
No puedo, sin embargo, hallar respuesta alguna a la pregunta: ¿qué escribo? Mas creo que acabo de responderla: cualquier cosa. ¿Cualquier cosa? ¿Qué cosa entonces? Pues cualquiera. ¡Qué más da! Espero que no te importe, querido lector, que me sincere contigo en cuanto a mis retorcidas palabras. Palabras retorcidas porque a menudo significan más de lo que quieren decir. A veces hasta ni siquiera yo me doy cuenta de lo que realmente quiero decir hasta que lo he dicho, así que es comprensible que su complejidad dificulte su entendimiento.
¿Qué estoy haciendo? Escribo. Escribo dejándome llevar, no sé qué escribo. ¿Qué puedo escribir? No sé siquiera si soy capaz de hacerlo. ¿Estoy escribiendo o pensando con los dedos? No lo sé. No me importa. ¿Sigues leyendo? ¿Por qué lo haces? Tendrás tus razones. Espero que esto sea de tu agrado, jinete. Espero que tu caballo o yegua se hallen cómodos en su correspondiente establo. Seguro que tienen buenos sirvientes cuidándolos; lo merecen. Nobles bestias los equinos.
Un laberinto. En eso creo estar. Cuando trato de escribir sin más, sin razón ni objetivo, me imagino que estoy en un laberinto pues simplemente avanzo, escribiendo una palabra a cada paso que doy. A veces me toca volver atrás y hablar de nuevo sobre un tema, otras ando en círculos por lo que sigo dándole vueltas a lo mismo. A veces ni siquiera sé cómo he llegado hasta ese lugar, a hablar sobre eso. Me voy por una rama distinta a cada minuto, nunca sigo el mismo camino. Tantos pasillos, tantas paredes, tantas puertas que abrir y parece que nunca logro avanzar pues siempre me hallo en lo mismo. Cuando se hace de noche, me muevo a oscuras ya que no tengo antorcha ni lámpara que me guíe o me ayude a saber dónde piso. A veces la Luna escapa del yugo de las nubes para iluminar un poco mi camino; pero siempre está nublado. Las estrellas son un bien escaso: el público que se queja de que el partido está en pausa pero no se levanta de sus asientos sino espera. Espera por siempre. ¿Dónde estoy? ¿A dónde voy? ¿Estoy cansado o quiero seguir? No lo sé. ¿Hay alguien ahí? Nadie responderá. ¿Estoy solo? Desde luego, lo parece. Las paredes ya conocen mi rostro y se han hecho poseedoras de una porción de mi piel. Empiezo a pensar que los pasillos me ofrecen su amistad. Odio cuando se cierran en banda y me obligan a volver atrás, aunque me alegro por ello pues me permitirá conocer a otro que, puede, me acompañe hasta el final del laberinto. Estos son los más difíciles de encontrar mas puedo enorgullecerme de haberme topado ya con unos cuantos. O eso creo. O eso quiero creer. ¿Dónde voy? ¿Qué hago? Empiezo a estar cansado, pero voy a seguir. Oigo una voz. Una voz dulce, una voz armoniosa. El sonido es leve, distante, tan distante que buscándolo no he dejado de encontrarme con caminos cerrados. Algún día la alcanzaré.
Vaya, vaya. Dejarse llevar puede dejar paso a cosas realmente extrañas, curiosas, interesantes o estúpidas. Qué se yo. Podría continuar, pero prefiero dejarlo hasta aquí, no vaya a ser que comience a escribir una enciclopedia de los recovecos de mi mente de golpe y no tenga suficiente tinta.
No puedo, sin embargo, hallar respuesta alguna a la pregunta: ¿qué escribo? Mas creo que acabo de responderla: cualquier cosa. ¿Cualquier cosa? ¿Qué cosa entonces? Pues cualquiera. ¡Qué más da! Espero que no te importe, querido lector, que me sincere contigo en cuanto a mis retorcidas palabras. Palabras retorcidas porque a menudo significan más de lo que quieren decir. A veces hasta ni siquiera yo me doy cuenta de lo que realmente quiero decir hasta que lo he dicho, así que es comprensible que su complejidad dificulte su entendimiento.
¿Qué estoy haciendo? Escribo. Escribo dejándome llevar, no sé qué escribo. ¿Qué puedo escribir? No sé siquiera si soy capaz de hacerlo. ¿Estoy escribiendo o pensando con los dedos? No lo sé. No me importa. ¿Sigues leyendo? ¿Por qué lo haces? Tendrás tus razones. Espero que esto sea de tu agrado, jinete. Espero que tu caballo o yegua se hallen cómodos en su correspondiente establo. Seguro que tienen buenos sirvientes cuidándolos; lo merecen. Nobles bestias los equinos.
Un laberinto. En eso creo estar. Cuando trato de escribir sin más, sin razón ni objetivo, me imagino que estoy en un laberinto pues simplemente avanzo, escribiendo una palabra a cada paso que doy. A veces me toca volver atrás y hablar de nuevo sobre un tema, otras ando en círculos por lo que sigo dándole vueltas a lo mismo. A veces ni siquiera sé cómo he llegado hasta ese lugar, a hablar sobre eso. Me voy por una rama distinta a cada minuto, nunca sigo el mismo camino. Tantos pasillos, tantas paredes, tantas puertas que abrir y parece que nunca logro avanzar pues siempre me hallo en lo mismo. Cuando se hace de noche, me muevo a oscuras ya que no tengo antorcha ni lámpara que me guíe o me ayude a saber dónde piso. A veces la Luna escapa del yugo de las nubes para iluminar un poco mi camino; pero siempre está nublado. Las estrellas son un bien escaso: el público que se queja de que el partido está en pausa pero no se levanta de sus asientos sino espera. Espera por siempre. ¿Dónde estoy? ¿A dónde voy? ¿Estoy cansado o quiero seguir? No lo sé. ¿Hay alguien ahí? Nadie responderá. ¿Estoy solo? Desde luego, lo parece. Las paredes ya conocen mi rostro y se han hecho poseedoras de una porción de mi piel. Empiezo a pensar que los pasillos me ofrecen su amistad. Odio cuando se cierran en banda y me obligan a volver atrás, aunque me alegro por ello pues me permitirá conocer a otro que, puede, me acompañe hasta el final del laberinto. Estos son los más difíciles de encontrar mas puedo enorgullecerme de haberme topado ya con unos cuantos. O eso creo. O eso quiero creer. ¿Dónde voy? ¿Qué hago? Empiezo a estar cansado, pero voy a seguir. Oigo una voz. Una voz dulce, una voz armoniosa. El sonido es leve, distante, tan distante que buscándolo no he dejado de encontrarme con caminos cerrados. Algún día la alcanzaré.
Vaya, vaya. Dejarse llevar puede dejar paso a cosas realmente extrañas, curiosas, interesantes o estúpidas. Qué se yo. Podría continuar, pero prefiero dejarlo hasta aquí, no vaya a ser que comience a escribir una enciclopedia de los recovecos de mi mente de golpe y no tenga suficiente tinta.
14 jun 2014
Violet (III)
Una brizna de viento cálida, suave, rozó mis mejillas;
un adelanto del abrazo que en breves recibiría.
Mis ojos se inundaron, cerrándose, dejando escapar
las gotas que desbordaban mientras una caja de cerillas
se incendiaba en mi interior
al saber que, imposible de negar,
nunca más la vería.
La historia de un sueño, un sueño vacilante.
Un sueño que con voz chirriante
se adentró en mi inconsciente
apoderándose de mi mente,
haciéndome perder el control.
Un sueño que hablaba del desasosiego
de un amor aciago.
Un amor distinto, extinto.
Un amor sin fundamento.
Un amor negado, escondido,
llorando sin consuelo.
Quién dijera que la persiguiera,
quien dijera que marchar no la dejara
en un error se mostraría incapaz
de entender la decisión audaz
que una moradora de la noche
tomó, sin ningún reproche
por mi parte.
Ella se iría, nunca más la vería.
Pero por mucho que lo intentara
o su amor o su recuerdo borrar tratara,
nunca la olvidaría.
un adelanto del abrazo que en breves recibiría.
Mis ojos se inundaron, cerrándose, dejando escapar
las gotas que desbordaban mientras una caja de cerillas
se incendiaba en mi interior
al saber que, imposible de negar,
nunca más la vería.
La historia de un sueño, un sueño vacilante.
Un sueño que con voz chirriante
se adentró en mi inconsciente
apoderándose de mi mente,
haciéndome perder el control.
Un sueño que hablaba del desasosiego
de un amor aciago.
Un amor distinto, extinto.
Un amor sin fundamento.
Un amor negado, escondido,
llorando sin consuelo.
Quién dijera que la persiguiera,
quien dijera que marchar no la dejara
en un error se mostraría incapaz
de entender la decisión audaz
que una moradora de la noche
tomó, sin ningún reproche
por mi parte.
Ella se iría, nunca más la vería.
Pero por mucho que lo intentara
o su amor o su recuerdo borrar tratara,
nunca la olvidaría.
9 jun 2014
Nervios
Una angustiante sensación, más punzante a cada segundo que pasa. Aquel que espera es capaz de mantenerse sereno por un tiempo pero mientras más se acerca lo esperado más se fortalecen los nervios. Diferente es la sensación, diferentes las razones por las que esperas. Nervios acompañados de decepción cuando alguien no llega o de desesperación cuando se acerca la fecha de entrega de un proyecto o un examen.
"No te preocupes, todo saldrá bien", "seguro que tú puedes con todo". El silencio de alguien que no llama.
No es más que algo pasajero, realmente. Algo que no va a perdurar más que en el recuerdo, un recuerdo que rápidamente será sustituido por otro similar, una vez tras otra.
Estoy nervioso. Nervioso, porque se acerca un examen para el cual no sé si estoy preparado. Nervioso, porque mis esperanzas se hallan en juego. Nervioso porque mis ilusiones juegan en mi contra, y mi mente no cesa en su empeño de dificultar mi esfuerzo.
"¿Seré capaz, daré la talla?", pensamientos recurrentes que me impiden concentrarme. Mas algo dentro de mí me susurra que mis preocupaciones son fruto de la falta de confianza que trato de esconder. Sé que soy capaz; quiero creer que soy capaz, y al mismo tiempo me enfrento a mí mismo negándome la posibilidad, condenándome al fracaso.
Nervios. Estoy nervioso. Nervioso por algo importante y que no importa.
"No te preocupes, todo saldrá bien", "seguro que tú puedes con todo". El silencio de alguien que no llama.
No es más que algo pasajero, realmente. Algo que no va a perdurar más que en el recuerdo, un recuerdo que rápidamente será sustituido por otro similar, una vez tras otra.
Estoy nervioso. Nervioso, porque se acerca un examen para el cual no sé si estoy preparado. Nervioso, porque mis esperanzas se hallan en juego. Nervioso porque mis ilusiones juegan en mi contra, y mi mente no cesa en su empeño de dificultar mi esfuerzo.
"¿Seré capaz, daré la talla?", pensamientos recurrentes que me impiden concentrarme. Mas algo dentro de mí me susurra que mis preocupaciones son fruto de la falta de confianza que trato de esconder. Sé que soy capaz; quiero creer que soy capaz, y al mismo tiempo me enfrento a mí mismo negándome la posibilidad, condenándome al fracaso.
Nervios. Estoy nervioso. Nervioso por algo importante y que no importa.
28 abr 2014
Capitán Silver (prólogo)
Hace tiempo un hombre, cuyo nombre se ha perdido en los anhelos del tiempo, embarcó en busca de uno de los mayores misterios de la historia: el paradero de los dragones. Trodan, el dragón de fuego, se dice que está confinado en el centro de la Tierra, mientras que de Meríodes, el dragón de hielo e Yngdra, el dragón del cielo no se sabe nada.
Se dice que no son más que leyendas, cuentos para los niños. Pero él creía en ellas, y en su afán por descubrir si realmente eran ciertas, contrató a una tripulación, cada uno el mejor de su especialización. O eso creía, pues en verdad todos se conocían y se unieron al Capitán Silver por una razón:
El tesoro de los dragones.
Meríodes, el dragón de hielo, protegió al mundo de una inundación masiva, creando los polos norte y sur. Trodan, el dragón de fuego, calmó al núcleo de la Tierra, evitando que el planeta fuera engullido por el magma. Yngdra, el dragón del cielo, protegió al mundo de la destrucción, impidiendo que un meteoro gigantesco chocara con él, desapareciendo a su vez.
Tras esto, Meríodes dejó su confinamiento y Trodan descuidó su labor con el objetivo de encontrar los trozos de Yngdra, que se esparcieron por el planeta. Debido a esto, hubieron erupciones por todas partes, y el propio magma deshizo los glaciares, creando los continentes y los mares. Cuando los dragones encontraron todos los fragmentos del dragón del cielo, los encerraron en algún lugar del mundo, cerrando este con una llave la cual dividieron en dos fragmentos. Cada dragón se llevó uno. Ambos se encargarían de que nadie hallara los restos de su compañero.
Variantes de la historia sugieren que los trozos del dragón del cielo son de oro puro mezclado con trozos de meteorito, o que el poder del dragón todavía reside en ellos y quien los posea será capaz de dominar el mundo. Con estos pensamientos muchos marcharon en su busca sin resultados, hasta que la historia se convirtió en leyenda y comenzó a ser olvidada.
El Capitán Silver y su tripulación navegaron durante años sin conseguir nada, ni siquiera una pista. Debido a diversas circunstancias, la tripulación se amotinó y decidió abandonarlo en una isla desierta con algunos utensilios que le pudieran servir para sobrevivir. Desde entonces nadie escuchó sobre el Capitán nada más que lo que sus tripulantes contaron sobre él: se había vuelto loco. Hablaba sobre seres poderosos que nos vigilan, dioses, ángeles. Cada tripulante les ponía un nombre distinto. Pasó de ser el gran Capitán Silver a un loco cascarrabias que por poco logra que todos murieran al querer adentrarse en el mar de hielo del polo sur en busca del dragón de hielo, Meríodes. Nadie preguntó nunca sobre su paradero y ahora su historia era contada a los niños para que aprendieran que deben mantener la cordura para no poner en peligro a la gente de tu alrededor o podrían sufrir el mismo destino.
Se dice que no son más que leyendas, cuentos para los niños. Pero él creía en ellas, y en su afán por descubrir si realmente eran ciertas, contrató a una tripulación, cada uno el mejor de su especialización. O eso creía, pues en verdad todos se conocían y se unieron al Capitán Silver por una razón:
El tesoro de los dragones.
Meríodes, el dragón de hielo, protegió al mundo de una inundación masiva, creando los polos norte y sur. Trodan, el dragón de fuego, calmó al núcleo de la Tierra, evitando que el planeta fuera engullido por el magma. Yngdra, el dragón del cielo, protegió al mundo de la destrucción, impidiendo que un meteoro gigantesco chocara con él, desapareciendo a su vez.
Tras esto, Meríodes dejó su confinamiento y Trodan descuidó su labor con el objetivo de encontrar los trozos de Yngdra, que se esparcieron por el planeta. Debido a esto, hubieron erupciones por todas partes, y el propio magma deshizo los glaciares, creando los continentes y los mares. Cuando los dragones encontraron todos los fragmentos del dragón del cielo, los encerraron en algún lugar del mundo, cerrando este con una llave la cual dividieron en dos fragmentos. Cada dragón se llevó uno. Ambos se encargarían de que nadie hallara los restos de su compañero.
Variantes de la historia sugieren que los trozos del dragón del cielo son de oro puro mezclado con trozos de meteorito, o que el poder del dragón todavía reside en ellos y quien los posea será capaz de dominar el mundo. Con estos pensamientos muchos marcharon en su busca sin resultados, hasta que la historia se convirtió en leyenda y comenzó a ser olvidada.
El Capitán Silver y su tripulación navegaron durante años sin conseguir nada, ni siquiera una pista. Debido a diversas circunstancias, la tripulación se amotinó y decidió abandonarlo en una isla desierta con algunos utensilios que le pudieran servir para sobrevivir. Desde entonces nadie escuchó sobre el Capitán nada más que lo que sus tripulantes contaron sobre él: se había vuelto loco. Hablaba sobre seres poderosos que nos vigilan, dioses, ángeles. Cada tripulante les ponía un nombre distinto. Pasó de ser el gran Capitán Silver a un loco cascarrabias que por poco logra que todos murieran al querer adentrarse en el mar de hielo del polo sur en busca del dragón de hielo, Meríodes. Nadie preguntó nunca sobre su paradero y ahora su historia era contada a los niños para que aprendieran que deben mantener la cordura para no poner en peligro a la gente de tu alrededor o podrían sufrir el mismo destino.
27 ene 2014
¿Alguna vez has visto el aire?
Un joven se haya hablando con un anciano sentados en cómodos
sillones rojos junto la chimenea en una sala amplia habitada por estanterías,
libros y las palabras que en ellos reposan.
-¿Alguna vez has
visto el aire, chico? -el anciano deslizaba sus palabras, en un tono suave que
se fundía con las llamas.
-¿El aire? El aire
no puede verse, no es visible, ¿no? -respondió el joven, extrañado por la
pregunta.
-Invisible, ¿eh?
Eso es lo que te enseñan, ¿verdad? Un montón de moléculas de diversos tipos que
se hayan flotando por aquí y por allá -el anciano aclaró su garganta y respiró
profundamente, relajado-. Tienen razón; a medias.
-¿A medias? -el
joven interrumpió al anciano. Éste se echó hacia adelante en su sillón,
cruzando los brazos y apoyándose sobre sus piernas.
-Sí, sí... A
medias. ¿Alguna vez te has dejado empujar por el viento? -el joven asintió-
Bien, bien... ¿y alguna vez te has parado a observar como éste mece a los
árboles? -el joven bajó su mirada, pensativo. El anciano lo observó,
recostándose en el sillón- Todo lo que te enseñen te servirá para diversas
cosas, pero a veces hay que olvidarlo todo para aprender algo nuevo; o para
poder ver algo que antes no eras capaz de ver.
El anciano respiro profundamente de nuevo; el joven
esperaba, esperando escuchar más, pero el anciano dirigió su mirada al fuego de
la chimenea y no dijo nada más.
-¿Qué tiene de
interesante el fuego? -preguntó el joven, tras unos minutos de espera.
-¿Tiene que tener
algo interesante? Obsérvalo. Deja que la imagen de las llamas entre en tu
mente; siente su calor. Observa cómo su color varía; crece y muere una y otra
vez. ¿Qué ves?
-Yo... pensando en
eso, veo un Fénix -respondió el joven, tras pensarlo unos segundos.
-¿Un Fénix? Tienes
una vivaz imaginación ¡y eso está bien! -asintió el anciano-, pero a veces para
ver algo invisible tienes que tratar de ver lo que es visible. Yo veo fuego, y
también veo cómo el calor que desprende distorsiona la visión. ¿Te has fijado
en eso? -el joven negó- El aire es algo similar, pero más complicado de ver;
tienes que fijarte muy bien sin pensar, sólo viviendo el momento en el cual
trates de verlo. ¿Recuerdas el mecer de los árboles? Si eres capaz de
despojarte de lo que no necesitas y observar cómo el viento los hace bailar a
su ritmo, quizá puedas ver el aire en cada movimiento -el joven observaba el
fuego; se dio cuenta del efecto de distorsión que producía el calor de las
llamas-. Si lo intentas, no podrás lograrlo la primera vez. Seguramente tampoco
la segunda, pero eventualmente, cuando por la práctica aprendas a ver y dejes
de sólo mirar, podrás ver el aire. Podrás ver lo invisible.
El anciano respiró profundamente y cerró sus ojos. El joven
entendió entonces que ese era el final de la conversación. Se acercó a la
chimenea; el fuego comenzada a atenuarse y quería notar ese efecto del calor
desde más cerca. Salió entonces de la sala para tras unos minutos después
volver a ella con una manta verde oscuro con motas de diferentes tamaños de
color verde claro con la que cubrió al anciano, ahora dormido. Cuando salió por
última vez de la sala, la llama era tenue; ella también tenía sueño, así que se
dejó llevar por la tranquilidad de la noche y cerró sus ojos.
25 ene 2014
Aguanta
"Aguanta". Eso es lo que típicamente decimos a quien nos cuenta lo mal que le van las cosas. "Aguanta y pronto todo será distinto". Pero, ¿y si no? ¿Y si todo sigue igual de mal para esa persona por más tiempo que pase?
Todos lo pasamos mal, de un modo u otro, con mayor o menor intensidad. La diferencia es que unos tienen más momentos felices que otros. ¿Por qué? ¿Por qué esa diferencia?
¿Qué entendemos por "felicidad"?
Una persona podría querer suicidarse por lo que le está pasando, y otra podría sentirse como en el paraíso (ambas pasando por lo mismo). ¿Qué le dices a la primera? ¿Que aguante? ¿Por cuanto tiempo más tendrá que soportarlo?
No hay vida sin dolor, pero tampoco vives si sólo sufres. ¿Qué decirle a alguien que sólo sufre?
No lo sé... pero aguanta.
Todos lo pasamos mal, de un modo u otro, con mayor o menor intensidad. La diferencia es que unos tienen más momentos felices que otros. ¿Por qué? ¿Por qué esa diferencia?
¿Qué entendemos por "felicidad"?
Una persona podría querer suicidarse por lo que le está pasando, y otra podría sentirse como en el paraíso (ambas pasando por lo mismo). ¿Qué le dices a la primera? ¿Que aguante? ¿Por cuanto tiempo más tendrá que soportarlo?
No hay vida sin dolor, pero tampoco vives si sólo sufres. ¿Qué decirle a alguien que sólo sufre?
No lo sé... pero aguanta.
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