Si fuera pintor, ahora mismo estaría golpeando el tapiz con el pincel. Rabia contenida, que no tiene manera de ser exteriorizada por no ser comprendida. El dolor del hastío, el cual en el momento en que le dejas entrar en tu vida comienza a abarcarlo todo.
Exagero.
Sueño con bosques, con cuevas mágicas en estos. Sueño con montañas laberínticas y laberintos en montañas. Sueño con flores que crecen en el borde de un abismo. Sueño con ella, sin tener idea de si existe fuera de mi mente.
Mas frustrante es el hecho de tener que aceptar que sólo sueños son. Al fin y al cabo, la vida es sueño; ¿será la muerte con lo que soñamos? ¿Será que el jinete pálido nos ha otorgado un pequeño disfrute, conocedor de nuestro inevitable final?
Nada somos y nada seremos, hagamos lo que hagamos; pero todavía podemos disfrutar de nuestra condición de "nada", pues la nada lo es todo y, si queremos, podemos ser cualquier cosa.
Debo ser un pesado con tanto rollo desesperanzador y esperanzador al mismo tiempo, pero me es irrelevante. Para algún día hablar de lo mucho que amo y me ama la vida, debo desgastar su ejército de pesares y aplastarlo de forma contundente. Así opino.
La vida es una partida de ajedrez que juegas contra ti mismo la cual sabes que vas a perder; pero aún puedes tratar de derrotar a todas las piezas de tu contrincante para que tan sólo queden los dos reyes y acabar en tablas.
Tú también puedes ser tu compañero, si así lo deseas. Entonces, nunca estarás solo.
27 jun 2014
26 jun 2014
Me pregunto...
Me pregunto si existes del mismo modo en que lo haces en mis sueños. Me pregunto si estás por ahí, en algún lugar. Me pregunto si sueñas conmigo, de la misma manera en que yo lo hago contigo. Me pregunto si tu verdadero nombre es Violet.
Me pregunto cuándo vendrás a visitarme de nuevo. Te estoy esperando.
Me pregunto cuándo vendrás a visitarme de nuevo. Te estoy esperando.
Clavel
-Bonito día, ¿verdad? -dijo él, sin tener ni idea sobre lo que diría después.
La tensión se palpaba en el ambiente. Ella estaba tan nerviosa como él y ninguno de los dos sabía qué decir. Cualquiera que los hubiera visto hubiera podido imaginar perfectamente lo que sucedería.
La escena era poco original, chapada a la antigua: un parque. Un parque tranquilo, con un diminuto lago donde podías ver alguna rana saltar, rodeado de árboles. Un parque prácticamente abandonado, donde la naturaleza se había asentado al no ser víctima del roce de la mano humana. Allí nunca había nadie, excepto ahora. El cielo estaba despejado, con alguna nube pintarrajeada, como si hubieran dado pinceladas de forma aleatoria en un tapiz. Un viento suave mecía las hojas de los árboles y las flores, algunas solitarias y otras en comunidad.
-Sí, es un buen día. -dijo ella, pensando que tenía que decir algo.
Ambos se miraron durante un segundo, e instantáneamente sus miradas volvieron a huir. A cada segundo el nudo en la garganta por las palabras que se morían de ganas por salir se hacía más grande.
-Ese parece un buen sitio, ¿nos sentamos? -dijo él, señalando un árbol que crecía justo al lado del pequeño lago.
-Sí, claro. -respondió ella.
Se sentaron el uno junto al otro, aprovechando la anchura del tronco y un espacio lo suficientemente amplio libre de raíces.
Él suspiró; respiró hondo. Ella le miró.
-Esto me está poniendo de los nervios. No me gusta.
-No hay razón para estar nervioso. Estamos juntos, ¿no? No deberíamos temernos entre nosotros...
-¿Me temes? -él la miraba fijamente.
-No, no es eso lo que he querido decir... -intentó buscar las palabras para explicar lo que sentía, pero el la calló tomándola de la mano.
-Yo sí tengo miedo. Tengo miedo de perderte. Tengo miedo de no ser lo suficientemente bueno, de hacerte daño...
-No tienes por qué tenerlo. -dijo ella
-Pero lo tengo. Y no hay manera de que deje de pensar en... -no pudo continuar.
Ella le besó. Al principio él no supo cómo reaccionar, pero cuando se dio cuenta de lo que sucedía cerró los ojos y se dejó llevar. El tiempo que pasaron, labio junto a labio, les supo a eternidad.
-Yo también tengo miedo, ¿sabes? No te creas especial por eso -dijo ella, en tono burlón-. Pero, ¿sabes qué? Me gusta sentir ese miedo si puedo combatirlo teniéndote conmigo.
Él no supo qué decir. Sus dedos seguían entrelazados. Al final, lo único que pudo hacer es abrazarla.
-No quiero que este momento acabe nunca. -le susurró al oído.
-Tonto, claro que acabará. Y también vendrán mejores. Y los que no sean buenos, los enfrentaremos juntos. -le respondió ella, acomodándose entre sus brazos.
Cuando se separaron, él vio lágrimas en los ojos de ella. Lágrimas que escondían una sonrisa sincera. Con sus pulgares secó sus ojos y entonces la besó. Las palabras ya eran innecesarias.
El tiempo pasó presto. Cuando se dieron cuenta, el Sol se había escondido y la Luna asomaba por el horizonte. Juntos, de la mano, se marcharon del parque andando lentamente. El hueco del árbol se quedó vacío, con una marca de hierba aplastada como recuerdo. Una de las ranas que antes saltaba ahora estaba posada en un nenúfar, observándolos mientras se marchaban. Cuando desaparecieron, el pequeño anfibio se zambulló en el agua, ahora brillante por el reflejo de la Luna y las estrellas. El parque recuperó su soledad, con el viento como único morador, el cual posó en el hueco del árbol, ahora vacío, una semilla de clavel.
La tensión se palpaba en el ambiente. Ella estaba tan nerviosa como él y ninguno de los dos sabía qué decir. Cualquiera que los hubiera visto hubiera podido imaginar perfectamente lo que sucedería.
La escena era poco original, chapada a la antigua: un parque. Un parque tranquilo, con un diminuto lago donde podías ver alguna rana saltar, rodeado de árboles. Un parque prácticamente abandonado, donde la naturaleza se había asentado al no ser víctima del roce de la mano humana. Allí nunca había nadie, excepto ahora. El cielo estaba despejado, con alguna nube pintarrajeada, como si hubieran dado pinceladas de forma aleatoria en un tapiz. Un viento suave mecía las hojas de los árboles y las flores, algunas solitarias y otras en comunidad.
-Sí, es un buen día. -dijo ella, pensando que tenía que decir algo.
Ambos se miraron durante un segundo, e instantáneamente sus miradas volvieron a huir. A cada segundo el nudo en la garganta por las palabras que se morían de ganas por salir se hacía más grande.
-Ese parece un buen sitio, ¿nos sentamos? -dijo él, señalando un árbol que crecía justo al lado del pequeño lago.
-Sí, claro. -respondió ella.
Se sentaron el uno junto al otro, aprovechando la anchura del tronco y un espacio lo suficientemente amplio libre de raíces.
Él suspiró; respiró hondo. Ella le miró.
-Esto me está poniendo de los nervios. No me gusta.
-No hay razón para estar nervioso. Estamos juntos, ¿no? No deberíamos temernos entre nosotros...
-¿Me temes? -él la miraba fijamente.
-No, no es eso lo que he querido decir... -intentó buscar las palabras para explicar lo que sentía, pero el la calló tomándola de la mano.
-Yo sí tengo miedo. Tengo miedo de perderte. Tengo miedo de no ser lo suficientemente bueno, de hacerte daño...
-No tienes por qué tenerlo. -dijo ella
-Pero lo tengo. Y no hay manera de que deje de pensar en... -no pudo continuar.
Ella le besó. Al principio él no supo cómo reaccionar, pero cuando se dio cuenta de lo que sucedía cerró los ojos y se dejó llevar. El tiempo que pasaron, labio junto a labio, les supo a eternidad.
-Yo también tengo miedo, ¿sabes? No te creas especial por eso -dijo ella, en tono burlón-. Pero, ¿sabes qué? Me gusta sentir ese miedo si puedo combatirlo teniéndote conmigo.
Él no supo qué decir. Sus dedos seguían entrelazados. Al final, lo único que pudo hacer es abrazarla.
-No quiero que este momento acabe nunca. -le susurró al oído.
-Tonto, claro que acabará. Y también vendrán mejores. Y los que no sean buenos, los enfrentaremos juntos. -le respondió ella, acomodándose entre sus brazos.
Cuando se separaron, él vio lágrimas en los ojos de ella. Lágrimas que escondían una sonrisa sincera. Con sus pulgares secó sus ojos y entonces la besó. Las palabras ya eran innecesarias.
El tiempo pasó presto. Cuando se dieron cuenta, el Sol se había escondido y la Luna asomaba por el horizonte. Juntos, de la mano, se marcharon del parque andando lentamente. El hueco del árbol se quedó vacío, con una marca de hierba aplastada como recuerdo. Una de las ranas que antes saltaba ahora estaba posada en un nenúfar, observándolos mientras se marchaban. Cuando desaparecieron, el pequeño anfibio se zambulló en el agua, ahora brillante por el reflejo de la Luna y las estrellas. El parque recuperó su soledad, con el viento como único morador, el cual posó en el hueco del árbol, ahora vacío, una semilla de clavel.
24 jun 2014
Una carta y una flor.
Entré en la sala, dejando tras de mí una puerta de madera cerrada. Dentro no había mucho que pudiera llamar la atención: una silla normal junto a un escritorio normal lleno de libros y útiles de escritura normales. Había una ventana normal que dejaba ver el pequeño parquecillo del jardín vallado y el bosque tras las vallas. Quizá eso fuera lo más interesante de la sala. También en ella había estanterías normales llenas de libros normales. Todo normal.
Excepto una cosa.
En medio de la sala se hallaba una persona, una persona con una cuerda alrededor de la garganta, colgando. La cuerda estaba enrollada en una de las vigas del techo. Había un taburete caído bajo ella, y un sobre.
Tras recobrarme del shock, cogí el sobre y lo puse sobre la mesa del escritorio normal. Utilicé un abrecartas normal y lo abrí. Decía:
"No queda mucho más que decir para este pobre diablo. Tiempo ha desde la última vez que pude disfrutar de su sonrisa, y cada día me cuesta más recordarla. Cada noche despierto un poco más nervioso al ver que, corriendo hacia ella, se aleja más. No puedo seguir con este peso, y por eso he decidido acabar con todo.
En el pasado viví feliz (junto a ella). No podría estar más agradecido a aquellas personas que estuvieron a mi lado en cada momento, desde que la conocí hasta que decidieron que no debía volver a despertar; y me gustaría pediros perdón. Perdonadme por haberme alejado de vosotros, por haber decidido que la reclusión era la única manera de preservar su recuerdo vivo en mi mente. Cuánto me equivocaba.
¿Por qué? ¿Por qué, si es que existes, Dios, tuviste que arrancarla de mi lado? Si lo hiciste supongo que tendrías tus razones. Debiste hacerlo para que yo la siguiera, ¿verdad? Y me estoy retrasando, mientras ella me espera. No tardaré mucho, mi amor.
Tengo que dar las gracias también a aquellas personas que siguieron cuidando de mí en mi encarcelamiento autoimpuesto. De no ser por ellos no hubiera podido acabar mi obra, no habría podido plasmar su historia en estas volátiles hojas. Gracias por todo, de veras.
¿Qué más tenía que decir? Ah, sí. Todas mis pertenencias pasarán a ser propiedad de John Carrol. Ya que no tengo descendencia no habrá problema en que así sea. Así lo hubiera querido Violet, y así lo quiero yo.
Es hora de que me marche. Todos mis pensamientos, todos mis sentimientos y mi historia se hallan dentro de la suya, que dejo escrita para que no quede en el olvido."
Había también una hoja a parte:
"Querido John
Sé que serás tú el primero que encuentre esto. Siento que tenga que ser así. Espero que mi pequeña fortuna te arregle un poco la vida (ya que a mí no me servía de nada). Haz lo que puedas para alejarte de tu padre; me cuesta creer que semejante monstruo tuviera una hermana tan maravillosa como Violet. Respecto a ella, el libro que escribí relatando su vida (que también es la mía) está en el escritorio, su portada es una representación de una flor que crece en el borde de un abismo. ¿Por qué? Porque eso es lo que ella y yo éramos. Éramos esa flor, esa flor a la cual una ráfaga de viento podría hacer desaparecer pero que se mantiene fuerte y firme. Más de una vez nuestras raíces casi nos fallan pero logramos arraigarnos más y más en el abismo, fortaleciéndonos el uno al otro.
Es tuyo. Todo es tuyo. Estoy seguro de que tomarás buenas decisiones sobre qué hacer con cada cosa. ¿Recuerdas ese abrecartas? Lo conseguí en una feria, en uno de esos juegos de habilidad. Violet se fascinó con él, y yo me dije a mí mismo que tenía que conseguirlo para ella; y lo hice. Todos los libros que se encuentran en las estanterías los leímos juntos, ambos sentados en sillones contiguos y de la mano. Sus miradas variaban: cuando algo le hacía gracia me miraba alegre, coqueta; cuando leía algo triste me miraba con los ojos brillantes y yo la abrazaba. Sin duda, lo que más claramente recuerdo es cómo te miraba a través de la ventana cuando tú estabas en el parque del jardín, jugando con tu hermana y tus primos. Era como un ángel.
Pero no voy a enrollarme más. Esta carta es para ti, John. Fuiste el hijo que nunca tuvimos, y ojalá hubiésemos podido disfrutar juntos por mucho más tiempo.
Nadie debe decirte a quién debes amar, ni debes esconder lo que sientes,
ya que si no te acercas al borde del abismo nunca encontrarás esa flor tan especial.
Vive, ama y sé feliz,
Sartor Blazer."
Todo lo que antes era normal para mí ahora pasó a ser especial, y aquello que era especial ahora se había hecho un hueco en mi corazón. Violet Carrol era mi tía, y la quise más de lo que nunca quise a nadie en mi vida. Ella me cuidaba; me enseñó a leer, a escribir, me curtió en el arte de la lírica y me apoyó en cada cosa que traté de hacer, todo junto a Sartor. Me gustaría que las cosas hubieran acabado de forma distinta... Pero ya no quedan palabras que escribir.
Sólo queda vivir. Viviré, amaré y seré feliz por vosotros.
23 jun 2014
Gotta be somebody - Nickelback
This time I wonder what it feels like
To find the one in this life
The one we all dream of
But dreams just aren't enough
So I'll be waiting for the real thing
I'll know it by the feeling
The moment when we're meeting
Will play out like a scene straight off the silver screen
So I'll be holdin' my own breath
Right up to the end
Until that moment when
I find the one that I'll spend forever with
'Cause nobody wants to be the last one there
And everyone wants to feel like someone cares
Someone to love with my life in their hands
There's gotta be somebody for me like that
'Cause nobody wants to do it on their own
And everyone wants to know they're not alone
There's somebody else that feels the same somewhere
There's gotta be somebody for me out there
Tonight, out on the street out in the moonlight
And dammit this feels too right
It's just like deja vu
Me standin' here with you
So I'll be holdin' my own breath
Could this be the end?
Is it that moment when
I find the one that I'll spend forever with?
'Cause nobody wants to be the last one there
And everyone wants to feel like someone cares
Someone to love with my life in their hands
There's gotta be somebody for me like that
'Cause nobody wants to do it on their own
And everyone wants to know they're not alone
There's somebody else that feels the same somewhere
There's gotta be somebody for me out there
Nobody wants to be the last one there
And everyone wants to feel like someone cares
Someone to love with my life in their hands
There has gotta be somebody for me, oh
You can't give up, (when you're looking for)
A diamond in the rough (cause you never know)
When it shows up, (make sure you're holding on)
Cause it could be the one, the one you're waiting on
'Cause nobody wants to be the last one there
And everyone wants to feel like someone cares
Someone to love with my life in their hands
There's gotta be somebody for me like that
'Cause nobody wants to do it on their own
And everyone wants to know they're not alone
There's somebody else that feels the same somewhere
There's gotta be somebody for me out there
Hagamos que el viento...
... Tenga celos de nosotros. Que se vaya de fiesta con la noche y se emborrachen. Que cuando la mañana despierte lo encuentre todo hecho un desastre y que al preguntarle a las estrellas no reciba respuesta.
20 jun 2014
Si los árboles pensaran...
"No sientes nada, nada te siente. No existes, encerrado en la creencia de que así es. Mas no podrías estar más alejado de la verdad. Piensas que nada te sirve, nada te alegra; nada funciona. No funcionas. Todo pierde el sentido cuando no te entiendes a ti mismo. Dices saber qué ocurre, admites una necesidad, un consuelo; pero te niegas a ti mismo el recibirlo. Quieres volar sin alas y no estrellarte, cuando hasta los mismos pájaros sufren también el mismo destino; saltar y no caer, subir y no bajar; no quieres errar. Eres humano, el yerro es natural para ti, pero niegas tu naturaleza. Te niegas a aceptar que naces para ser feliz, no para satisfacer tus caprichos. La comodidad y el sedentarismo es para árboles, no para hombres; pero tú quieres ser un árbol. Y si los árboles pensaran, seguramente se marchitaran de pena deseando ser humanos."
Basta de pretender ser; comencemos a vivir. Luchemos por nosotros, por nuestra vida. Los sueños se renuevan cada noche gracias a que el corazón no detiene su música.
Basta de pretender ser; comencemos a vivir. Luchemos por nosotros, por nuestra vida. Los sueños se renuevan cada noche gracias a que el corazón no detiene su música.
19 jun 2014
Infinite
We accept the love we think we deserve.
Decisions shape the life we live,
lessons learned.
Decisions shape the life we live,
lessons learned.
But things they happen in our lives,
and moments come up by surprise,
and we must try to move along.
and moments come up by surprise,
and we must try to move along.
Dear friend:
I've been trying to start over again,
but it feels like I'm falling
and I can't remember why
but I know, I'll get by
'cause in this moment we are alive.
but it feels like I'm falling
and I can't remember why
but I know, I'll get by
'cause in this moment we are alive.
Dear friend.
Being happy and being sad,
trying to figure out what's in my head;
these feelings overwhelm my mind, yeah .
trying to figure out what's in my head;
these feelings overwhelm my mind, yeah .
But feeling sad and feeling blue,
those thought are gone when I'm with you,
and in this moment we're infinite.
those thought are gone when I'm with you,
and in this moment we're infinite.
But things they happen in our lives
and moments come up by surprise
and we must try to move along.
and moments come up by surprise
and we must try to move along.
Dear friend:
I've been trying to start over again,
but it feels like I'm falling
and I can't remember why,
but I know, I'll get by,
'cause in this moment we are alive.
but it feels like I'm falling
and I can't remember why,
but I know, I'll get by,
'cause in this moment we are alive.
Dear Friend:
I've been trying to start over again,
but it feels like I'm falling
and things change and friends leave,
life doesn't stop for anybody,
but in this moment we are alive.
but it feels like I'm falling
and things change and friends leave,
life doesn't stop for anybody,
but in this moment we are alive.
Dear friend:
I've been trying to start over again,
but it feels like I'm falling
and I can't remember why,
but I know, I'll get by,
'cause in this moment we are alive.
but it feels like I'm falling
and I can't remember why,
but I know, I'll get by,
'cause in this moment we are alive.
Ridículo
Hace poco hice la prueba de acceso a grado superior. Un 6,1 de nota media sin añadir la nota del grado medio (que superará el 8 seguro). ¿Por qué hablo sobre esto?
Gracias a ella, fui capaz de consolidar mi hábito de lectura. Es ridículo: cuando trataba de estudiar, en lugar de ello cogía un libro y me ponía a leer. Así cayeron "La Isla del Tesoro", "Los Viajes de Gulliver", "Edad Prohibida", "Los Archivos de Salem", "Ready Player One" (mi, hasta ahora, libro favorito) y dentro de poco "La Celestina".
Pude haber sacado mejor nota en el examen si en lugar de leer hubiera estudiado, pero no me arrepiento: no existe libro alguno cuya lectura signifique una pérdida de tiempo.
Debido a esto, estoy volviendo a escribir. Mi creatividad ha hallado al fin una forma de ser desarrollada a gusto. Me gusta el rumbo que esto está tomando, y me esfuerzo por mejorar mi habilidad a la hora de escribir.
¿Alguna vez he dicho que me gusta lo antiguo? Asaz veces dicho me lo he a mí mismo. Si tengo la oportunidad de leer un libro antiguo tal y como fue concebido, no voy a tomar una adaptación entre mis dedos.
Supongo que esto es algo similar a una confesión. Escribir empieza a ser una necesidad para mí de nuevo, aunque no tenga ni idea de lo que estoy escribiendo. No, realmente siempre sé qué es lo que escribo, pero me engaño a mí mismo, me haciendo creer que no es así, tomándolo a veces como verdad por "escoger el mal menor". Supongo que da igual.
Gracias a ella, fui capaz de consolidar mi hábito de lectura. Es ridículo: cuando trataba de estudiar, en lugar de ello cogía un libro y me ponía a leer. Así cayeron "La Isla del Tesoro", "Los Viajes de Gulliver", "Edad Prohibida", "Los Archivos de Salem", "Ready Player One" (mi, hasta ahora, libro favorito) y dentro de poco "La Celestina".
Pude haber sacado mejor nota en el examen si en lugar de leer hubiera estudiado, pero no me arrepiento: no existe libro alguno cuya lectura signifique una pérdida de tiempo.
Debido a esto, estoy volviendo a escribir. Mi creatividad ha hallado al fin una forma de ser desarrollada a gusto. Me gusta el rumbo que esto está tomando, y me esfuerzo por mejorar mi habilidad a la hora de escribir.
¿Alguna vez he dicho que me gusta lo antiguo? Asaz veces dicho me lo he a mí mismo. Si tengo la oportunidad de leer un libro antiguo tal y como fue concebido, no voy a tomar una adaptación entre mis dedos.
Supongo que esto es algo similar a una confesión. Escribir empieza a ser una necesidad para mí de nuevo, aunque no tenga ni idea de lo que estoy escribiendo. No, realmente siempre sé qué es lo que escribo, pero me engaño a mí mismo, me haciendo creer que no es así, tomándolo a veces como verdad por "escoger el mal menor". Supongo que da igual.
Brillante
¿Cuándo, oh gran y luminosa esfera,
podrás descansar?
Incesante, persigues aquello que nunca
podrás alcanzar.
¿Cuándo, oh bello y joven astro,
podrás detenerte?
¿Por qué, oh brillante esfera,
nunca descansas?
Brillas con el fulgor de tu amante mas
no permites que te alcance.
Absorbes el destello de tu pretendiente
sin permitirle acercarse.
¿Cuándo, oh ignominiosa esfera,
te verás capaz de brillar por ti misma
tanto como las más grandes lo hacen?
Bello astro, no tardes, tu desespero
no alargues pues sólo provocará tardanza
y mientras tu esperanza se retuerce la mía avanza.
Oh, bella flor, no escondas tu aroma,
asaz arduo es ya hallarte,
no castigues más de lo necesitado.
Suave brisa, sopla sin miedo,
quiero sentir tus caricias,
quiero sentir tu abrazo.
¿Dónde estás, por qué tardas tanto?
Pero no busques preocupación,
pues mientras el tiempo pasa yo aquí me hallo,
esperando.
Donde quiera que estés, donde quiera que vayas,
ahí me gustaría estar.
Mientras tanto descansaré pensando
en el calor de tu luz;
te estoy esperando.
Quiero decirte que estaré ahí. Quiero decirte que no quiero estar para risas ni para llantos sino para todo; disfrutar del silencio, de tu mirada o de tu voz. Quiero decirte que te quiero, no temer al amor. Quiero no decirte nada, que sobren las palabras. Quiero estar junto a ti, olvidar lo ya dicho y escribir con suspiros en tu piel. Quiero que mis palabras se transformen, pero eso es lo difícil.
sin permitirle acercarse.
¿Cuándo, oh ignominiosa esfera,
te verás capaz de brillar por ti misma
tanto como las más grandes lo hacen?
Bello astro, no tardes, tu desespero
no alargues pues sólo provocará tardanza
y mientras tu esperanza se retuerce la mía avanza.
Oh, bella flor, no escondas tu aroma,
asaz arduo es ya hallarte,
no castigues más de lo necesitado.
Suave brisa, sopla sin miedo,
quiero sentir tus caricias,
quiero sentir tu abrazo.
¿Dónde estás, por qué tardas tanto?
Pero no busques preocupación,
pues mientras el tiempo pasa yo aquí me hallo,
esperando.
Donde quiera que estés, donde quiera que vayas,
ahí me gustaría estar.
Mientras tanto descansaré pensando
en el calor de tu luz;
te estoy esperando.
Quiero decirte que estaré ahí. Quiero decirte que no quiero estar para risas ni para llantos sino para todo; disfrutar del silencio, de tu mirada o de tu voz. Quiero decirte que te quiero, no temer al amor. Quiero no decirte nada, que sobren las palabras. Quiero estar junto a ti, olvidar lo ya dicho y escribir con suspiros en tu piel. Quiero que mis palabras se transformen, pero eso es lo difícil.
17 jun 2014
Escribir sin razón
Esa extraña necesidad de escribir sin tener ni idea de qué. Estaba, hace cinco minutos, tratando de escribir un poema sobre la belleza y el recuerdo de aquella dama tan poco recurrente en mis sueños pero dueña de mi conciencia y mi inconsciente. Ahora, intentaba escribir algo sobre este día, tan aburrido y simplón desde el comienzo, en lo cual proclamara mi intención de transformarlo en algo único.
No puedo, sin embargo, hallar respuesta alguna a la pregunta: ¿qué escribo? Mas creo que acabo de responderla: cualquier cosa. ¿Cualquier cosa? ¿Qué cosa entonces? Pues cualquiera. ¡Qué más da! Espero que no te importe, querido lector, que me sincere contigo en cuanto a mis retorcidas palabras. Palabras retorcidas porque a menudo significan más de lo que quieren decir. A veces hasta ni siquiera yo me doy cuenta de lo que realmente quiero decir hasta que lo he dicho, así que es comprensible que su complejidad dificulte su entendimiento.
¿Qué estoy haciendo? Escribo. Escribo dejándome llevar, no sé qué escribo. ¿Qué puedo escribir? No sé siquiera si soy capaz de hacerlo. ¿Estoy escribiendo o pensando con los dedos? No lo sé. No me importa. ¿Sigues leyendo? ¿Por qué lo haces? Tendrás tus razones. Espero que esto sea de tu agrado, jinete. Espero que tu caballo o yegua se hallen cómodos en su correspondiente establo. Seguro que tienen buenos sirvientes cuidándolos; lo merecen. Nobles bestias los equinos.
Un laberinto. En eso creo estar. Cuando trato de escribir sin más, sin razón ni objetivo, me imagino que estoy en un laberinto pues simplemente avanzo, escribiendo una palabra a cada paso que doy. A veces me toca volver atrás y hablar de nuevo sobre un tema, otras ando en círculos por lo que sigo dándole vueltas a lo mismo. A veces ni siquiera sé cómo he llegado hasta ese lugar, a hablar sobre eso. Me voy por una rama distinta a cada minuto, nunca sigo el mismo camino. Tantos pasillos, tantas paredes, tantas puertas que abrir y parece que nunca logro avanzar pues siempre me hallo en lo mismo. Cuando se hace de noche, me muevo a oscuras ya que no tengo antorcha ni lámpara que me guíe o me ayude a saber dónde piso. A veces la Luna escapa del yugo de las nubes para iluminar un poco mi camino; pero siempre está nublado. Las estrellas son un bien escaso: el público que se queja de que el partido está en pausa pero no se levanta de sus asientos sino espera. Espera por siempre. ¿Dónde estoy? ¿A dónde voy? ¿Estoy cansado o quiero seguir? No lo sé. ¿Hay alguien ahí? Nadie responderá. ¿Estoy solo? Desde luego, lo parece. Las paredes ya conocen mi rostro y se han hecho poseedoras de una porción de mi piel. Empiezo a pensar que los pasillos me ofrecen su amistad. Odio cuando se cierran en banda y me obligan a volver atrás, aunque me alegro por ello pues me permitirá conocer a otro que, puede, me acompañe hasta el final del laberinto. Estos son los más difíciles de encontrar mas puedo enorgullecerme de haberme topado ya con unos cuantos. O eso creo. O eso quiero creer. ¿Dónde voy? ¿Qué hago? Empiezo a estar cansado, pero voy a seguir. Oigo una voz. Una voz dulce, una voz armoniosa. El sonido es leve, distante, tan distante que buscándolo no he dejado de encontrarme con caminos cerrados. Algún día la alcanzaré.
Vaya, vaya. Dejarse llevar puede dejar paso a cosas realmente extrañas, curiosas, interesantes o estúpidas. Qué se yo. Podría continuar, pero prefiero dejarlo hasta aquí, no vaya a ser que comience a escribir una enciclopedia de los recovecos de mi mente de golpe y no tenga suficiente tinta.
No puedo, sin embargo, hallar respuesta alguna a la pregunta: ¿qué escribo? Mas creo que acabo de responderla: cualquier cosa. ¿Cualquier cosa? ¿Qué cosa entonces? Pues cualquiera. ¡Qué más da! Espero que no te importe, querido lector, que me sincere contigo en cuanto a mis retorcidas palabras. Palabras retorcidas porque a menudo significan más de lo que quieren decir. A veces hasta ni siquiera yo me doy cuenta de lo que realmente quiero decir hasta que lo he dicho, así que es comprensible que su complejidad dificulte su entendimiento.
¿Qué estoy haciendo? Escribo. Escribo dejándome llevar, no sé qué escribo. ¿Qué puedo escribir? No sé siquiera si soy capaz de hacerlo. ¿Estoy escribiendo o pensando con los dedos? No lo sé. No me importa. ¿Sigues leyendo? ¿Por qué lo haces? Tendrás tus razones. Espero que esto sea de tu agrado, jinete. Espero que tu caballo o yegua se hallen cómodos en su correspondiente establo. Seguro que tienen buenos sirvientes cuidándolos; lo merecen. Nobles bestias los equinos.
Un laberinto. En eso creo estar. Cuando trato de escribir sin más, sin razón ni objetivo, me imagino que estoy en un laberinto pues simplemente avanzo, escribiendo una palabra a cada paso que doy. A veces me toca volver atrás y hablar de nuevo sobre un tema, otras ando en círculos por lo que sigo dándole vueltas a lo mismo. A veces ni siquiera sé cómo he llegado hasta ese lugar, a hablar sobre eso. Me voy por una rama distinta a cada minuto, nunca sigo el mismo camino. Tantos pasillos, tantas paredes, tantas puertas que abrir y parece que nunca logro avanzar pues siempre me hallo en lo mismo. Cuando se hace de noche, me muevo a oscuras ya que no tengo antorcha ni lámpara que me guíe o me ayude a saber dónde piso. A veces la Luna escapa del yugo de las nubes para iluminar un poco mi camino; pero siempre está nublado. Las estrellas son un bien escaso: el público que se queja de que el partido está en pausa pero no se levanta de sus asientos sino espera. Espera por siempre. ¿Dónde estoy? ¿A dónde voy? ¿Estoy cansado o quiero seguir? No lo sé. ¿Hay alguien ahí? Nadie responderá. ¿Estoy solo? Desde luego, lo parece. Las paredes ya conocen mi rostro y se han hecho poseedoras de una porción de mi piel. Empiezo a pensar que los pasillos me ofrecen su amistad. Odio cuando se cierran en banda y me obligan a volver atrás, aunque me alegro por ello pues me permitirá conocer a otro que, puede, me acompañe hasta el final del laberinto. Estos son los más difíciles de encontrar mas puedo enorgullecerme de haberme topado ya con unos cuantos. O eso creo. O eso quiero creer. ¿Dónde voy? ¿Qué hago? Empiezo a estar cansado, pero voy a seguir. Oigo una voz. Una voz dulce, una voz armoniosa. El sonido es leve, distante, tan distante que buscándolo no he dejado de encontrarme con caminos cerrados. Algún día la alcanzaré.
Vaya, vaya. Dejarse llevar puede dejar paso a cosas realmente extrañas, curiosas, interesantes o estúpidas. Qué se yo. Podría continuar, pero prefiero dejarlo hasta aquí, no vaya a ser que comience a escribir una enciclopedia de los recovecos de mi mente de golpe y no tenga suficiente tinta.
14 jun 2014
Violet (III)
Una brizna de viento cálida, suave, rozó mis mejillas;
un adelanto del abrazo que en breves recibiría.
Mis ojos se inundaron, cerrándose, dejando escapar
las gotas que desbordaban mientras una caja de cerillas
se incendiaba en mi interior
al saber que, imposible de negar,
nunca más la vería.
La historia de un sueño, un sueño vacilante.
Un sueño que con voz chirriante
se adentró en mi inconsciente
apoderándose de mi mente,
haciéndome perder el control.
Un sueño que hablaba del desasosiego
de un amor aciago.
Un amor distinto, extinto.
Un amor sin fundamento.
Un amor negado, escondido,
llorando sin consuelo.
Quién dijera que la persiguiera,
quien dijera que marchar no la dejara
en un error se mostraría incapaz
de entender la decisión audaz
que una moradora de la noche
tomó, sin ningún reproche
por mi parte.
Ella se iría, nunca más la vería.
Pero por mucho que lo intentara
o su amor o su recuerdo borrar tratara,
nunca la olvidaría.
un adelanto del abrazo que en breves recibiría.
Mis ojos se inundaron, cerrándose, dejando escapar
las gotas que desbordaban mientras una caja de cerillas
se incendiaba en mi interior
al saber que, imposible de negar,
nunca más la vería.
La historia de un sueño, un sueño vacilante.
Un sueño que con voz chirriante
se adentró en mi inconsciente
apoderándose de mi mente,
haciéndome perder el control.
Un sueño que hablaba del desasosiego
de un amor aciago.
Un amor distinto, extinto.
Un amor sin fundamento.
Un amor negado, escondido,
llorando sin consuelo.
Quién dijera que la persiguiera,
quien dijera que marchar no la dejara
en un error se mostraría incapaz
de entender la decisión audaz
que una moradora de la noche
tomó, sin ningún reproche
por mi parte.
Ella se iría, nunca más la vería.
Pero por mucho que lo intentara
o su amor o su recuerdo borrar tratara,
nunca la olvidaría.
9 jun 2014
Nervios
Una angustiante sensación, más punzante a cada segundo que pasa. Aquel que espera es capaz de mantenerse sereno por un tiempo pero mientras más se acerca lo esperado más se fortalecen los nervios. Diferente es la sensación, diferentes las razones por las que esperas. Nervios acompañados de decepción cuando alguien no llega o de desesperación cuando se acerca la fecha de entrega de un proyecto o un examen.
"No te preocupes, todo saldrá bien", "seguro que tú puedes con todo". El silencio de alguien que no llama.
No es más que algo pasajero, realmente. Algo que no va a perdurar más que en el recuerdo, un recuerdo que rápidamente será sustituido por otro similar, una vez tras otra.
Estoy nervioso. Nervioso, porque se acerca un examen para el cual no sé si estoy preparado. Nervioso, porque mis esperanzas se hallan en juego. Nervioso porque mis ilusiones juegan en mi contra, y mi mente no cesa en su empeño de dificultar mi esfuerzo.
"¿Seré capaz, daré la talla?", pensamientos recurrentes que me impiden concentrarme. Mas algo dentro de mí me susurra que mis preocupaciones son fruto de la falta de confianza que trato de esconder. Sé que soy capaz; quiero creer que soy capaz, y al mismo tiempo me enfrento a mí mismo negándome la posibilidad, condenándome al fracaso.
Nervios. Estoy nervioso. Nervioso por algo importante y que no importa.
"No te preocupes, todo saldrá bien", "seguro que tú puedes con todo". El silencio de alguien que no llama.
No es más que algo pasajero, realmente. Algo que no va a perdurar más que en el recuerdo, un recuerdo que rápidamente será sustituido por otro similar, una vez tras otra.
Estoy nervioso. Nervioso, porque se acerca un examen para el cual no sé si estoy preparado. Nervioso, porque mis esperanzas se hallan en juego. Nervioso porque mis ilusiones juegan en mi contra, y mi mente no cesa en su empeño de dificultar mi esfuerzo.
"¿Seré capaz, daré la talla?", pensamientos recurrentes que me impiden concentrarme. Mas algo dentro de mí me susurra que mis preocupaciones son fruto de la falta de confianza que trato de esconder. Sé que soy capaz; quiero creer que soy capaz, y al mismo tiempo me enfrento a mí mismo negándome la posibilidad, condenándome al fracaso.
Nervios. Estoy nervioso. Nervioso por algo importante y que no importa.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)