-He visto una estrella fugaz.
-¿Sí? ¿Y qué has deseado? ¡No, espera! Si...
-A ti.
-... lo dices no se cumplirá, ¿no? ¿Qué has dicho?
-Te he deseado a ti.
-Pero...
-Lo sé.
Cuán sencillo es a veces darte cuenta de que le importas o no a alguien. Es frustrante.
Vives en mi recuerdo. Ahí eres mil veces mejor de lo que has alcanzado a ser fuera de él.
En parte me alegro de ser el único que abraza esos recuerdos con nostalgia. Puedo decir que son míos y de nadie más. Puedo decir que eres mía, aunque ni lo fuiste ni lo serás.
Tu recuerdo me pertenece.
Me alegro de que me hayas olvidado. Después de todo, el único que sentía era yo.
Pero te echo de menos. Echo de menos abrazarte, chincharte y tus maneras de picarme. Echo de menos cuando quedábamos y tú venías corriendo y al primero que saludabas era a mí. Te dije que algún día sería capaz de llevarte en brazos a cualquier parte sin cansarme, pero ese día nunca llegará. Tu risa, tu alegría, el olor de tu perfume.
Eres la más bella exhibición dentro del museo de mis recuerdos y una de las más tristes moradoras en el bar de mis penas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario