Aunque pensemos que la realidad es inmutable, todo muro sufre de tener un punto débil. Un lugar en el cual, si golpeas correctamente, lo puedes lograr derribar. A parte, la realidad es un muro pequeño y quebradizo. Poco a poco nosotros mismos lo vamos creando con lo que aprendemos, empezando desde una base sólida la cual hemos edificado en nuestra niñez y no depende sólo de nosotros sino también de quienes nos enseñaban.
Pero, ¿qué pasa si nos damos cuenta de que aquello que creíamos cierto, aquello que nos ayudó a construir nuestra realidad hasta el punto que ahora alcanza, aquello que nos soportó todo este tiempo, resulta ser falso?
Vuelta a nacer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario