Una angustiante sensación, más punzante a cada segundo que pasa. Aquel que espera es capaz de mantenerse sereno por un tiempo pero mientras más se acerca lo esperado más se fortalecen los nervios. Diferente es la sensación, diferentes las razones por las que esperas. Nervios acompañados de decepción cuando alguien no llega o de desesperación cuando se acerca la fecha de entrega de un proyecto o un examen.
"No te preocupes, todo saldrá bien", "seguro que tú puedes con todo". El silencio de alguien que no llama.
No es más que algo pasajero, realmente. Algo que no va a perdurar más que en el recuerdo, un recuerdo que rápidamente será sustituido por otro similar, una vez tras otra.
Estoy nervioso. Nervioso, porque se acerca un examen para el cual no sé si estoy preparado. Nervioso, porque mis esperanzas se hallan en juego. Nervioso porque mis ilusiones juegan en mi contra, y mi mente no cesa en su empeño de dificultar mi esfuerzo.
"¿Seré capaz, daré la talla?", pensamientos recurrentes que me impiden concentrarme. Mas algo dentro de mí me susurra que mis preocupaciones son fruto de la falta de confianza que trato de esconder. Sé que soy capaz; quiero creer que soy capaz, y al mismo tiempo me enfrento a mí mismo negándome la posibilidad, condenándome al fracaso.
Nervios. Estoy nervioso. Nervioso por algo importante y que no importa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario