No haces más que resignarte y encogerte ante cualquier dificultad que se te pone por delante, ¿y tú te llamas luchador? Venga ya. Cuando tratas de levantarte, tu propio peso es el que te empuja a caer de nuevo, ni siquiera te esfuerzas. ¿Dónde están todos esos sueños y todas las promesas que te hiciste a ti mismo ahora? Desparramadas a tu alrededor, destrozadas. Ya han perdido la esperanza y se han resignado, como tú.
Y después de todo, no haces más que quejarte, lloras porque estás como estás, cuando ni siquiera tratas de levantarte. ¡Déjalo ya! No nos importas, y nos obligas a aguantar tus pesares.
Y aunque lo niegues, no harás más que llorar, encerrarte en ti mismo y dejar que el tiempo pase hasta que todo acabe para ti. Acabarás sólo, sin nadie que piense en ti ni vaya a recordarte, como si no hubieras existido nunca.
¿Y qué más da lo que hagas ya?...
...¿y qué más da que todavía tengas alguna posibilidad?
Te niegas a ti mismo esa posibilidad, pero sabes que está ahí. ¿Por qué no te esfuerzas y luchas por ella? ¿Por qué sigues acurrucado en el suelo llorando? Así seguro que no vas a conseguir nada.
Los pedazos de tus sueños están a tu alrededor todavía, si las lágrimas dejaran de cegarte, quizá pudieras encontrar la forma de repararlos. Es posible que no sean iguales que antes, pero también es posible que gracias a todo ello se hayan refinado, eliminando cosas innecesarias que podrían haberte obstaculizado, mejorando en el proceso.
Si piensas que todo está perdido, que todo está acabado, todo acabará. En cambio, si te vuelves a levantar y sigues luchando~ no te voy a negar que volverás a caer. Eso es más que probable. Pero a base de caídas y más caídas acabarás alcanzando tus metas.
¿Vas a quedarte ahí quietecito a ver el tiempo pasar, o vas a levantarte a convertirte en su amigo?
8 ago 2013
6 ago 2013
Prólogo
"Oscuridad. El principio y el fin de todo. ¿Cómo podría
la Luz existir sin Oscuridad?
Luz. El principio y el fin de todo. ¿Cómo podría la
Oscuridad existir sin la luz?"
Allí me hallaba yo, en medio de la rebelión, tratando de
escapar. Había cadáveres por doquier, cogí una espada de uno de ellos por si
necesitaba protegerme y traté de escabullirme a través de callejones para huir
de los enfrentamientos e intentar salir de la ciudad. Eran tiempos difíciles en
Valoran, los bandidos habían empezado a ganar influencia en las altas cumbres y
empezaban a tener poder, gracias a su líder, Edward Nillo. Es decir, todo el
mundo en los bajos fondos sabía quién era, pero los peces gordos no escuchan a
la plebe. Traté de alcanzar la muralla y así lo hice, ahora tan sólo quedaba
rodearla y encontrar alguna de las entradas. Sabía que los rebeldes abrieron
brecha en la puerta sur, la más cercana a mi posición. Me acerqué a ver cómo
estaban las cosas por allí y al parecer se estaba desarrollando una encarnizada
batalla entre los soldados y la rebelión; no me iba a ser posible salir por
allí, así que me dirigí a la puerta este. Tuve que volver a adentrarme en la
ciudad puesto que habían combatientes luchando en el camino de la muralla, y
preferí no arriesgarme. Conforme me iba acercando a aquella puerta, los gritos
de los combatientes se me hacían más lejanos, pero aún podía escucharlos
perfectamente.
La entrada este era pequeña, lo suficientemente espaciosa
para que cupiera un carro pero no más. De hecho, pude ver como un carro
escoltado por cuatro caballeros cuyas armaduras relucían un brillante azul a la
luz de las antorchas atravesaba el pequeño portón (pensé que podría ser la
guardia real, pero ésta se identificaba por armaduras escarlata, así que entré
en duda, pero no había tiempo para dudas).
Tras cruzarlo, cerraron el portón. O mejor dicho, trataron de cerrarlo.
El control de la reja del portón se hallaba en la muralla, en una pequeña estancia.
Al parecer, los rebeldes atravesaron la muralla y mataron al guardia que
controlaba la reja, tras lo cual la
abrirían del todo para que las tropas pudieran entrar también por la puerta
este. Al parecer tampoco iba a poder salir por ahí.
Pensé en meterme en alguna casa y esperar a que todo
acabara, pero no me pareció una idea prudente. Quedaba una entrada que
conectaba con el exterior y la que conectaba con el castillo. No tenía muchas
posibilidades, así que decidí dirigirme hacia el último enlace con el exterior.
Me sorprendí al ver al jefe de la guardia frente a la reja mientras ésta se
abría. Entraron los rebeldes, uno de ellos (parecía ser una persona importante)
se dirigió al que parecía haberles abierto la puerta y habló con él. El guardia
corrupto se puso nervioso y dio unos pasos atrás cuando, rápidamente, el
rebelde blandió el puñal que tenía en el costado y le abrió en canal. Con la
víctima en el suelo, inerte, sacó un pañuelo y limpió la hoja del puñal, para
después volverlo a envainar. El pañuelo ensangrentado se lo tiró al rostro del
cadáver, cubriendo su expresión de horror y agonía.
Me había quedado sin posibilidades de escapatoria. Sólo
podía esperar a que no quedara nadie en alguna entrada y poder escapar.
Supongo que no entenderás todavía el por qué necesitaba
escapar y no podía dejarme encontrar ni por los soldados ni por los rebeldes.
El mundo está dividido en tres reinos: Valoran, Cántar y
Merenn. Valoran actualmente está en plena guerra civil mientras Cántar y Merenn
observan lo que sucede, mientras esperan una oportunidad para atacar y
conquistar a la otra. Yo, pertenezco al Cúmulo, una organización que trata de
unir a los tres reinos en uno y así terminar con las disputas y comenzar los
preparativos para la Hora. ¿Qué es la Hora? Lo sabrás más adelante.
El caso, yo soy un Sonda. Los Sonda son enviados que tratan
de recabar información sobre los reinos desde dentro. Poseemos un tatuaje
mágico (marcas removibles por magia) en nuestro cuello que demuestra que somos
sondas, lo cual nos permite adentrarnos en los bajos fondos para preguntar a
los que lo saben todo sobre el reino. ¿Servicio secreto? Si los reyes se
preocuparan más por los bajos fondos quizá encontraran cosas más interesantes y
valiosas de lo que creen. No puedo dejarme atrapar por ninguno de los bandos
porque tratarían de sacarme información a las buenas o a las malas, y eso
podría poner en peligro al Cúmulo, y muy posiblemente al mundo.
Volviendo a mi relato, no tenía dónde ir, pero recordé algo
sobre una red de túneles subterránea (ventajas de ser un sonda, averiguas cosas
interesantes), que tenía varias entradas (bien ocultas) en la ciudad y en el
castillo, con una salida al exterior. Poseía un mapa de la red de túneles que
conseguí a cambio de información (no importante) de Cántar, así que sólo tenía
que encontrar una entrada. Y daba la casualidad de que estaba cerca de una. Una
que resultaba hallarse en un pozo rodeado por dos rebeldes bastante
intimidantes. Me las ingenié para atraer su atención en uno de los callejones
oscuros (gracias a la oscuridad de la noche) y pude alcanzar a uno y noquearle
por la espalda. El restante se dio la vuelta rápidamente al oír el estrépito de
su compañero y desenvainó su espada. Retrocedí, y entonces él cargó hacia mí.
Corrí alrededor del pozo durante unos segundos y me metí en un callejón. El
grandullón trató de perseguirme, pero pude perderle de vista. Cuando llegué de
nuevo al pozo, aproveché y puse un pie en el cubo de metal que se utilizaba
para recoger agua. Tuve algo de miedo por si se rompía la cuerda, pero decidí
confiar. Acto seguido, comencé a descender.
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