27 jun 2014

Tú también puedes ser tu compañero

Si fuera pintor, ahora mismo estaría golpeando el tapiz con el pincel. Rabia contenida, que no tiene manera de ser exteriorizada por no ser comprendida. El dolor del hastío, el cual en el momento en que le dejas entrar en tu vida comienza a abarcarlo todo.

Exagero.

Sueño con bosques, con cuevas mágicas en estos. Sueño con montañas laberínticas y laberintos en montañas. Sueño con flores que crecen en el borde de un abismo. Sueño con ella, sin tener idea de si existe fuera de mi mente.

Mas frustrante es el hecho de tener que aceptar que sólo sueños son. Al fin y al cabo, la vida es sueño; ¿será la muerte con lo que soñamos? ¿Será que el jinete pálido nos ha otorgado un pequeño disfrute, conocedor de nuestro inevitable final?

Nada somos y nada seremos, hagamos lo que hagamos; pero todavía podemos disfrutar de nuestra condición de "nada", pues la nada lo es todo y, si queremos, podemos ser cualquier cosa.

Debo ser un pesado con tanto rollo desesperanzador y esperanzador al mismo tiempo, pero me es irrelevante. Para algún día hablar de lo mucho que amo y me ama la vida, debo desgastar su ejército de pesares y aplastarlo de forma contundente. Así opino.

La vida es una partida de ajedrez que juegas contra ti mismo la cual sabes que vas a perder; pero aún puedes tratar de derrotar a todas las piezas de tu contrincante para que tan sólo queden los dos reyes y acabar en tablas.

Tú también puedes ser tu compañero, si así lo deseas. Entonces, nunca estarás solo.

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