14 jun 2014

Violet (III)

Una brizna de viento cálida, suave, rozó mis mejillas;
un adelanto del abrazo que en breves recibiría.
Mis ojos se inundaron, cerrándose, dejando escapar
las gotas que desbordaban mientras una caja de cerillas
se incendiaba en mi interior
al saber que, imposible de negar,
nunca más la vería.

La historia de un sueño, un sueño vacilante.
Un sueño que con voz chirriante
se adentró en mi inconsciente
apoderándose de mi mente,
haciéndome perder el control.

Un sueño que hablaba del desasosiego
de un amor aciago.
Un amor distinto, extinto.
Un amor sin fundamento.
Un amor negado, escondido,
llorando sin consuelo.

Quién dijera que la persiguiera,
quien dijera que marchar no la dejara
en un error se mostraría incapaz
de entender la decisión audaz
que una moradora de la noche
tomó, sin ningún reproche
por mi parte.

Ella se iría, nunca más la vería.
Pero por mucho que lo intentara
o su amor o su recuerdo borrar tratara,
nunca la olvidaría.

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