23 jul 2014

El pajarito (I)

Había una vez un pajarito.

Lindo como ninguno,
todos recelaban de él,
hasta sus congéneres
femeninos lo rehuían.

Se sentía encarcelado,
su vuelo era triste
pues así se sentía.

Decidió un día
alzar el vuelo y
migrar a algún
lejano lugar,
en pos de quizá encontrar
una linda ave
a la cual amar.

Atravesó los cielos,
descansando de vez en cuando.
Se hizo amigo de una multitud
de seres que se cautivaban
por la belleza del pajarito.
Encontró a un pajarito,
no tan bello pero
fue el primero a quien
pudo llamar amigo.

Juntos viajaron desde entonces,
a través de mares y bosques,
y grandes ciudades esplendorosas
con sus luces cegadoramente llamativas.

El momento llegó para el pajarito,
pero no para el lindo:
su buen amigo encontró un lugar
donde quedarse.

Volvió a volar solo,
con el viento como guía.
A la luz de las estrellas encontró
algo que cambiaría su vida.

Era grande y tenía alas pero
no poseía pluma alguna.
Su piel era azulada,
su presencia intimidaba.

-¿Por qué no tienes plumas pero
sí alas?- preguntó el lindo pajarito.
-Porque no soy un pájaro
pero tengo la capacidad de volar-
respondió el ser.
-Lo que para ti son plumas
para mí son escamas
y por ello soy más resistente
que tú.
También soy más longevo- añadió.

-¿Por qué has llegado hasta aquí?
-Sólo me dejé llevar por el viento.
-Pues has llegado al final del camino.
-¿Y ahora qué he de hacer?
-Muchos vienen a preguntarme eso,
qué han de hacer o dónde deberían ir,
y yo nunca les respondo.
-¿Por qué estás aquí?
Porque alguien debe esperar
a los que terminan su camino
para otorgarles uno nuevo.
-¿Vas a darme un nuevo camino que seguir?
-¿Has terminado de recorrer tu camino?
-¿Llegar aquí no lo demuestra?
-Quizá esta sólo fuera una parada más
en tu viaje.
-¿Cómo puedo saberlo?
-¿Cómo puedes saber qué?
-Cuándo llegue al final de mi camino,
¿lo reconoceré? ¿Cómo sé
que el final no habrá llegado
hasta que llegue?
-¿Por qué te preocupas por saber
cuándo llegará el final?

El lindo pájaro no respondió.

-Vosotros los que vivís una corta vida
no dejáis de preguntaros cuándo llegará
vuestro final. Os preocupáis de que
el momento que estáis viviendo no vaya
a ser continuado por otro, y eso os
impide ver lo que realmente importa.
Pero, te mostraré algo. ¿Ves esa cueva?
Debes ir hasta ella, adentrarte hasta sus profundidades
y entonces sabrás todo lo que necesitas saber.

El pájaro miró a su alrededor, pero no había nada.
De hecho, estaban en un islote en medio del mar.
Sólo agua se veía.

-Bajo el agua, pequeño. Bajo el agua.

Entonces se dio cuenta, podía ver
una cueva submarina a través de la cristalina agua.

Pero yo no sé nadar. Soy un pájaro, no un pez.
¿Estás preocupado por si tu final llegará cuando
te zambullas?

El pajarito pensó y decidió adentrarse en el mar.
Después de todo, no tenía un lugar al que regresar
ni nadie que le echara de menos.

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