Perdido entre océanos de incertidumbre desmedida, ahogándome en las aguas de la desesperación me he dado cuenta de que el tiempo, la verdad, los sentimientos y los pensamientos no son más que ilusiones creadas para satisfacer la necesidad de sentirnos más importantes de lo que somos -nada-. Perdiendo el sentido, cerrando los ojos he visto lo que queda -nada-.
Una vez fuimos algo, ahora no somos más que recuerdos lejanos y retazos de sueños que queremos unir con lo que somos.
Nada.
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