8 sept 2017

Una última vez

De nuevo, mi cabeza ha decidido discutir con mi corazón. La soledad del lugar en el que me encuentro impide que la lucha se lleve a cabo, y las brasas arden. Lágrimas, una última vez. Lágrimas por lo que (no) he sido, lágrimas fruto de yo que ahora existe. Lloro mientras la mente y el corazón no se callan, y no puedo simplemente decirles que lo hagan.

No he existido. Durante mucho tiempo no he sido más que una estrella muerta, un vacío que nadie era capaz de rellenar -ni lo sería nunca, pues no es su trabajo-. Ahora ese vacío es más pequeño, pero intenta con creces volver a ser igual de grande que antes y no voy a permitirlo.

Lágrimas de un monstruo. Lágrimas sobre una espada de plata.

Llanto por lo que he perdido y nunca recuperaré y por lo que, aún así, se ha mantenido.
¿Qué están haciendo?
Que se alejen todos, no quiero hacerles daño. Nunca lo quise ni lo querré.

¿Me equivoqué? No lo sé. Errar no tiene por qué significar equivocarse... o quizá todo ronde al mismo significado.

Sé lo que tengo. Ahora lo sé. Nada y todo al mismo tiempo.

Estoy cansado de luchar. Cansado de guerras. No quiero más tristeza ni ser la fuente de ella. No quiero, no quiero... ¡No quiero! ¿No quiero? No... no lo sé.

¿Realmente lo merezco? ¿Amar sin control es un delito? ¿No ser capaz de vislumbrar a tu propio ser entre tanta oscuridad es razón paa devastar de esa manera a alguien? Huid mientras podáis de este peligroso monstruo cuyo delito ha sido admirar durante demasiado tiempo el Sol.

Sin embargo...la Luna ha sido la que me ha levantado, como al mar. Mi Luna. Llevaba tanto tiempo sin ver mi reflejo... aunque eso ahora importa poco. Ya no me quedan lágrimas, sólo la voluntad de convertir la rabia y el odio en flores para entregárselas junto a un beso. Un beso por cada flor.

Estoy roto. Destrozado. Aplastado. Destruido. Sin embargo... eso es perfecto.
Perfectamente imperfecto.

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