¿Recuerdas todos esos buenos momentos que pasaste junto a esas personas, de las cuales estás a rebosar de recuerdos? ¿Y todas esas veces que llegaste a ver una estrella fugaz atravesando el firmamento?
¿Recuerdas todas esas risas, la felicidad que sentiste cuando estabas junto a aquella personita alegre, o lo bien que te sentiste al competir con ese amigo con el cual rivalizabas, y eso te ayudaba a avanzar?
¿Por qué estás mal? ¿Es por algo que ha hecho alguien, o por algo que has hecho tú? En verdad, no importa.
¿Por qué sigues dándole vueltas? De nada sirve.
Lo hagas bien o lo hagas mal, haberlo hecho será un paso más en tu propio camino. A veces es difícil avanzar, otras es divertido, pero siempre es gratificante.
Por una vez, piensa en todos esos buenos recuerdos, esas risas, esas personas que te ayudaron a ser como eres. Date cuenta de todo por lo que pasaste con ellas, tanto el tiempo de bonanza como el tiempo tormentoso.
Cuando lo hayas hecho, sonríe. Te queda mucho por vivir.
¡Ahora límpiate esas lágrimas y echa a correr rumbo a donde sea que tus pies te lleven!
No hay comentarios:
Publicar un comentario